Religión; Es o no es

Un académico y ensayista mexicano, Jesús Silva-Herzog Márquez,  persuadido por una frase, cita en su blog con el título de La Farsa Atea, una frase de John Gray donde se puntualizan sus críticas. Tomaré esto como guión para algunas breves reflexiones que resultaron  del tipo “ser o no ser” de Hamlet.

Silva Herzog M, expone:

John Gray, ese liberal inclasificable que ha escrito recientemente un libro sobre la religión apocalíptica y el fin de la utopía, analiza  en The Guardian los textos de Hitchens , Dawkins y otros contra la fe. El recorrido crítico desemboca en una persuasión:

“La religión no ha desaparecido. Reprimirla es como reprimir el sexo: una empresa inútil. (…) No todo en la religión es precioso ni merece reverencia. Hay una herencia de antropocentrismo, la horrible fantasía de que la Tierra existe para servir a los humanos que la mayor parte de los humanistas seculares comparten. (…) Pero el intento de erradicar la religión, sólo conduce a su reaparición en formas más grotescas y degradadas. La credulidad en la revolución mundial, la democracia universal o los poderes ocultos de los teléfonos celulares es más ofensiva a la razón que los misterios de la religión, y es menos probable que sobreviva en los años que vienen.”

 Gray compara la religión con el sexo, como si fuera una necesidad prácticamente biológica. Otros han argumentado en este sentido. Robert Wright entre ellos, la  frenología y todo el fracaso de la neuroteología, un intento teológico por cientificar esto.  Y yo no estaría tan en  desacuerdo con esto, pero tampoco estoy tan seguro de su precisión. Sin duda pienso que el ser humano ha desarrollado una necesidad por saber razones de su existencia, por un lado, y que además estas den sentido a la vida. Lo cual no quiere decir que tenga necesidad de creer en dioses, como de tener razones de y para la existencia.

De muy diferentes maneras, tanto la religión y la ciencia pueden brindar estas razones. Solo que mientras una da razones divinas y absolutas. La otra permanece en su búsqueda, dando solo algunas razones, y haciéndolo por medio de la razón.

Se dice fácil pero son características muy distintas, al grado de definir la diferencia entre dogma y teoría; entre creencia y suposición; entre fe e hipótesis. Por lo que tampoco es prudente pensar que se trata de dos creencias iguales en distinta presentación. Tendrán sus coincidencias, como el hecho de dirigir su atención hacia las razones de la existencia y en su deseo mutuo de la trascendencia humana (una de manera individual y la otra como especie). Más no por similitudes, una manzana y una bola de billar, son la misma cosa.

Aunque Gray no se dirige a la Ciencia sino al Humanista secular, hay otra diferencia que realmente vale la pena notar, ya que distingue de manera esencial Religión de Ciencia. Gray menciona otra de las coincidencias; hay cosas en las dos que NO son preciosas y que merezcan reverencia. Y con esto entendemos que no se refiere a cualidades estéticas, sino a cuestiones de valor y veracidad. Pero la peculiar distinción estriba en que si eliminamos estas cosas de cada una, encontraremos simplemente que una tendría que dejar de ser lo que es, mientras la otra puede seguir siendo lo que es. Veamos… ¿Cuáles son las cosas cuestionables de la Religión? ¿Y cuáles de la Ciencia?

Cuestionamientos a la Religión y a la Ciencia

 A ambos

  • Que se pretendan alzar como la única verdad.
  • Que pretendan homogenizar la humanidad en un objetivo universal fundado en ella.

A la Religión

  • Que nos impida la racionalización de sus principios
  • Que nos exija ciega credulidad
  • Que no fomente la investigación y generación de conocimientos
  • Que concentre un poder político y económico, si es meramente espiritual
  • Que por sistema, niegue y descalifique la posibilidad de verdad a quien no le profesa

A la Ciencia

  • Que no evoque un sentido de la vida
  • Que no tenga el poder de un mandato divino y sagrado
  • Que no tenga el cuadro completo
  • Que tenga la soberbia de pensar que el hombre es un ser superior
  • Que no emane de ella un sistema moral
  • Que no emane un sentimiento de reconfortante consuelo ante la muerte

 He puesto solo los que se me han ocurrido ahora. Seguramente hay más, pero baste con estas por ahora y eliminemos cada cuestionamiento de cada una. Veremos que mientras la Ciencia podrá continuar siendo Ciencia, la Religión se transformaría en algo que no podría seguir llamándose así. Esto se debe a que como lo he dicho antes, la Ciencia es solo un instrumento mientras que la Religión pretende ser algo mucho más grande.

La Ciencia sigue siendo ciencia aunque no evoque un sentido de la vida, aunque no tenga el poder de un mandato divino y sagrado, aunque no pinte el cuadro completo, aunque no considere que el hombre sea un ser superior, aunque no pueda emanar de ella un sistema moral, y aunque tampoco emane un sentimiento de reconfortante consuelo ante la muerte… la ciencia podrá seguir haciendo lo que hace.

La Religión no puede someter sus principios al escrutinio de la razón, ni de dejar exigir ciega credulidad, pues echaría por un lado su principio de Fe. Si fomentara la investigación y generación de conocimientos estaría fomentando la generación de escépticos y perdiendo adeptos a ella misma, y si no negara sistemáticamente la posible verdad de las otras religiones y del secularismo, estaría prácticamente negándose a sí misma. En todo caso, se convertiría en una especie de secta, organización, fundación o movimiento con causa social y espiritual, fundamentada en creencias, pero no podría seguir siendo una religión como tal.

Hecha esta singular distinción, si hacemos el ejercicio entre Religiosos y Humanistas seculares (ateístas) debemos encontrar lo mismo porque el religioso basa su pensar en esta religión, y el Humanista basa su pensamiento en esta ciencia.

Cuestionamientos al religioso y al humanista

A ambos

  • Que se pretendan alzar como los poseedores de la única verdad.
  • Que pretendan homogenizar a la humanidad en un objetivo universal fundado en su postura.

 Al religioso

  • Que no se permita cuestionarse los principios de su fe
  • Que crea ciegamente en su fe
  • Que no investigue y genere conocimientos
  • Que concentre poder político y económico, si es meramente espiritual
  • Que por sistema, niegue y descalifique la posibilidad de verdad a quien no profesa su fe

 Al Humanista

  • Que no tenga un sentido de la vida
  • Que no se someta al poder de un mandato divino y sagrado
  • Que no tenga el cuadro completo
  • Que no tenga la soberbia de pensar que el hombre es un ser superior
  • Que no obtenga de la ciencia su moral
  • Que no tenga un sentimiento de reconfortante consuelo ante la muerte

Encontramos que si eliminamos en cada uno estos cuestionamientos, tendríamos que mientras el humanista sigue siendo humanista, al religioso se le tendría que llamar de otro modo, pues no tendría las características fundamentales para denominarse así.

John Gray expresa, como muchos otros, que sería inútil pretender acabar con la religión. Y aunque la parte supuestamente biológica o genética pudiera ser cierta, a mi me parece que hay cierta evidencia de que si no ha desaparecido, la religión  se ha transformado profundamente, donde algunas cosas muy propias de la religión pueden estar practicamente, y efectivamente, desaparecidas . Y es que aunque quizás existan muchas personas que crean en la literalidad de los escritos sagrados (Biblia, Corán, etc…) hay en la mayoría de los creyentes de cualquier religión, incluyendo sus cúpulas (excluyendo obviamente cualquier forma de fundamentalismo, como el Taliban), la aceptación de que no pueden confiar en esa literalidad de las escrituras. Por lo que la interpretación es sin duda, muy moderna, muy diferente y muy particular en cada individuo. Hay que ver que tanto podemos entender esta transformación como una tendencia hacia la desaparición, o al fortalecimiento del sentir teísta. ¿No creen?

Por último, y de lo menos relevante, es que quizás, la postura de Gray no es tan inclasificable. Además de Liberal, podría clasificarse también por ser anti-humanista. Ya que son constantes sus críticas al humanismo. Al criticar tanto a la democracia y al capitalismo; a la religión y al secularismo; a la ciencia y a la filosofía; y otros opuestos como a las políticas de derecha e izquierda; podría decirse que es un tanto Anarquista  e inconformista. Y muchas veces, al hacer está crítica tanto a diestra como a siniestra, sin dar ni dejar esperanza, o indicio de solución, resulta también, un Pesimista y Fatalista e incluso, Nihilista. Sin embargo, podemos dejarlo en Critica, pues lo critica todo, y de Sofista pues sorprende que ante tanta crítica, no caiga en contradicción. Aunque también parece fácil que al no tomar partido de nada, siempre parezca tener algo de razón.

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