Una Confesión personal

En este punto de la interminable “prívate investigation” que realizamos todos, puede ser la hora de que yo pueda confesar algunas cosas con respecto a un tema en especial…

Como quizás no resulte una sorpresa, debo decir que tras haber sido creyente buena parte de mi vida. Hoy estoy seguro de estar más cercano al ateísmo. Como dirían los expertos, al no poder existir la evidencia total de la inexistencia de dios, solo podemos aspirar a un agnosticismo al respecto. Es decir;

Yo no puedo saber, y pienso que aún no hay manera de que alguien lo pueda saber, si existe un dios, junto con todas sus implicaciones que cada religión le asigna (un cielo, un paraíso, una vida eterna, o una re-encarnación, etc). Y además pienso que es muy poco, pero muy poco probable que pueda ser cierto.

Tal vez solo pueda conceder que si existe una divinidad, y esta es la “madre naturaleza”, corresponde solo a una forma de interpretar la maravilla del Cosmos. No como un algo o alguien que merezca un ritual, un sacrificio, una adoración, o algún intento de contacto inteligible, sino como un algo que merece todo mi asombro, capacidad de maravillarme y sorprenderme, de ser estudiado, y de tratar de ser comprendido lo mayormente posible.

Algo importante que debo confesar que puedo llegar a hacer, y que se asemeja sorprendentemente con el sentir religioso, es hacer un sensible agradecimiento por la oportunidad de estar aquí. ¿A quién? Pues además de a mis padres y de toda la línea descendente que pasaría por el primer homo-sapiens, el primer mamífero, el primer espécimen fuera del mar, el primer organismo pluricelular y la primera molécula de vida en la Tierra, quedaría agradecer a todos y cada uno de los millones de accidentes cósmicos que precedieron para poder hacer posible mi vida, pasando desde el afortunado/desafortunado meteorito que acabó con los dinosaurios y que permitieron el florecimiento de las pequeñas especies, las glaciaciones, la Luna, el Sol, la panspermia (en caso de verificarse), hasta el Big Bang. Es verdaderamente milagroso que este yo aquí, ya que la probabilidad de esto era casi infinitamente nula.

Mucho tiempo sentí temor de hacer esta confesión por la posibilidad de perder amigos. Pero ahora estoy seguro de que ningún verdadero amigo, ni posible futuro amigo, verá en esto un verdadero impedimento, ya que, como he visto y argumentado en este sitio, en realidad las diferencias morales son pocas en la vida práctica. Y además aunque a veces no lo parece, la tolerancia y la diversidad de pensamiento, están de moda. Por mi parte, no tengo problema y respeto todo pensamiento diferente al mío. Salvo cuando intenta catequizarme, soy perfectamente ecuánime y hasta amigable con cualquiera. Una cosa es que, como en el fútbol, me apasione la discusión, y otra cosa es que de verdad exista una intolerancia. Digo esto, a pesar de que, si…  efectivamente puedo llegar a pensar que existe algo de inconveniente en la postura religiosa. 

Especialmente cuando estoy inmerso en una familia en donde amo y respeto a mi pareja creyente: y tenemos un par de hijos, a quienes amamos y debemos educar.

¿Dónde están estos inconvenientes y qué tanto afectan mi familia? es lo que ocuparán muchas reflexiones de ahora en adelante. No sé en qué punto, cedería mi convicción al respecto, con tal de conservar feliz y unida a mi familia. Institución a la que, más que considerarla una aportación religiosa, la considero la mejor forma de organización social a la que el humano a llegado, como tambien lo hicieron otras especies, y que seguramente fue pre-cristiana. Es además la más bella; por útil, conveniente, valiosa por que funciona practica y emocionalmente, al menos como lo mejor que ha habido hasta hoy. Y además, concediéndole un espectro muy amplio de posible conformación (madre soltera, parejas homosexuales, de un solo miembro o más de uno (sin ser poligamia), unión libre, por amistad, etc.). Pero por supuesto, evitando en lo posible, las formas ya superadas fundamentadas en machismos, violencia y otros desaciertos fundamentalistas parecidos (poligamia, etc…).

Mi Cruz

Yo porto una cruz aunque no soy creyente. La porto desde que era niño (aunque la he cambiado una vez). Existe en mi una rara sensación al respecto, y hay quien me juzga por hacerlo. Se trata de una cruz hecha por un artista (Paulsen) por lo que me representa primero que nada, un valor estético. En segundo lugar, como suele decirse de las joyas; existe una carga sentimental en ella; Me la regaló mi única hermana hace tiempo. Y por último, si la ves bien (a mi cruz,  no a mi hermana) notarás que no es una cruz cualquiera. Se encuentra deconstruida, como diríamos en arquitectura (derivado de la literatura y filosofía). Por lo que, pudiera entonces representar el proceso de deconstrucción ha sufrido mi pensamiento.

Claro que esto es una carga simbólica que yo le agrego intencionadamente para justificar portarla. El hecho es, que en el transcurso de la vida que me queda, tendré mucho que ver con un mundo teísta. La mayoría de las personas que conozco, incluyendo a las más cercanas son católicas, o Cristianas de alguna forma. Y existe también, por supuesto, la inmensa probabilidad de que me equivoco en mí pensar. Si me equivoco, mi pensamiento es parte entonces, de una fantasía cotidiana que me he creado. Una fantasía creada en función de las fantasías de muchos otros, incluyendo a Einstein y Darwin. Como este es una de las posibilidades, también puede decirse que vivo una ilusión y si todo en la vida es una ilusión, dejaré entonces que vuele la imaginación.

¿Qué significa esto? Dejar que vuele la imaginación significa que aunque mi pensamiento esté anclado en una roca muy dura, materialista y científica, puede y debe inventarse un sustrato intangible, liviano y espiritual. En buena medida, la diferencia entre fantasía y enajenación, consiste solo en saber diferenciarla de la realidad (de la vida cotidiana al menos), y no en la magnitud de esta fantasía. En verdad creo que podemos vivir la fantasía más increíble, emocionante y reconfortante, sin menoscabo de nuestra conciencia de saber distinguirla de la realidad.

De por sí, encuentro mi realidad fascinante por más racional, física y científica que parezca. Si a esto, le puedo agregar, la posibilidad de la fantasía (sin daño alguno), habrá doble fascinación. ¿Qué fantasía me crearé? Toda la arquitectura posible, todo personaje fantástico, todo cuento infantil, toda literatura y ciencia ficción,  todo arte posible, toda esperanza humana… El campo es grande.

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3 comments

  1. scarletphia · noviembre 30, 2009

    Hola..¿M.G? Estoy en la oficina y no he podido leer detenidamente tu blog aún. Espero poder hacerlo esta noche.

    Pero me intereso lo poco que he leído. Volver más tarde sobre el mismo.
    Si te interesa, pasa a visitarme x mi blog, http://www.conociendonos.wordpress.com En el yo te narro un poco mi historia personal al respecto de lo que escribes y me interesa tu opinion.

    Saludos y espero sigamos en contacto!

  2. David Grinberg Preciado · diciembre 1, 2009

    Me interesa lo que escriben que es un poco lo que escribimos muchos. Por que más que decir yo soy, merece la pena la humildad de decir yo somos. Los invito a nuestra casa http://www.yosomos.com en donde espero se sientan en la suya propia.

    • M G · diciembre 1, 2009

      Y a mi me interesa que te interesa, y todo lo que escribes amigo… gracias por la invitación, ahí estaré frecuentemente, yosomos

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