¿Y lo Espiritual?

¿Qué acaso, el humanista, racional y científico no tiene una dimensión espiritual?

Suele pensarse y decirse que los científicos, y en general, todo humanista, racional y ateísta, es frio cual tempano de hielo, calculador e insensible. Ya que se supone  que solo de la inteligencia espiritual puede emanar el amor, la compasión, y demás sentimientos y valores morales.

Citado anteriormente, en “Breve Historia de Casi Todo”, Bill Bryson deja patente la apasionada y controversial vida de los científicos, que en casi nada difiere a la de los artistas, y a nadie que no viva su vida intensamente. Definitivamente, humanos todos al fin, solo es cosa de saber distinguir Espiritualidad de Religiosidad, y entenderemos lo natural y normal que resultan el amor, la compasión, el altruismo y todo lo demás en los humanistas- racionalistas y ateístas. Así como también, de su posible ausencia, tanto en unos como en otros.

Los humanos somos animales que han evolucionado muchos aspectos hasta niveles increíbles, como haber llevado el instinto de supervivencia al grado de amor al prójimo. Y esto, es simple y sencillamente, increíblemente maravilloso y asombroso. Es decir, no por decir que el amor pueda tener un origen “tan vulgar” como el instinto animal de supervivencia, es menos sorprendentemente tremebundo! Sobre todo porque en el inter, han surgido preciosas sensaciones tan fuertes y complejas (sentimientos), que nos han parecido incluso, ser como de origen –divino–. Por lo que resulta difícil ligar lo ocurrido entre una leona y sus cachorros, con el amor al prójimo que promulgamos entre humanos. Y sin embargo, es lo mismo pero convertido en pasión humana.

En una revista[1] me encontré una ilustrativa definición; 

  • El término espiritualidad proviene de la raíz latina spiritus, que significa “aliento”, en referencia al aliento de vida.
  • Se vincula con abrir el corazón y cultivar la capacidad de experimentar asombro, reverencia y gratitud.
  • Es la habilidad de encontrar lo sagrado en lo ordinario, de sentir el significado de la vida, conocer la pasión de la existencia y subyugarse ante algo superior.
  • Su propósito es despertar la compasión y su efecto una buena salud mental.
  • A pesar de sus semejanzas, la espiritualidad no se condiciona a practicar religión alguna o tener una creencia en particular.
  • Es un sentimiento o estado mental intensamente personal,
  • Bajo los dogmas religiosos se manifiesta en códigos de conducta institucionales, e implica la participación comunitaria en rituales compartidos, como asistir a un templo o iglesia, y observar sus preceptos y costumbres.

Todo esto, salvo el último punto que por obviedad no requiere explicación,  puede realizarse tanto por teístas como ateístas. La espiritualidad, como vemos, tampoco es una exclusiva, ni patente, ni propiedad autoral e intelectual, de la religión.  Las partes que pueden resultar cuestionables de lo anterior, es lo respectivo a la reverencia. el agradecimiento y la subyugación, pues sugieren un ¿a quien? Como lo dije en mi Confesión personal,  va dirigido a:

Un simbólico “algo”… incorporeo indeterminado, todo subyacente en el cosmos, que en realidad no existe”.

De esto, al Panteísmo, hay menor distancia pero tampoco es lo mismo, ya que no se consideran el cosmos y la naturaleza como un dios de hecho. Maxime, un símbolo de dios, pero ni eso, ya que es símbolo sin contenido que solo representa algo que se sabe inexistente. O sea, a todo y a nada.  Me cito textualmente ante la cuestión A quién?

Pues además de a mis padres y de toda la línea descendente que pasaría por el primer homo-sapiens, el primer mamífero, el primer espécimen fuera del mar, el primer organismo pluricelular y la primera molécula de vida en la Tierra, quedaría agradecer a todos y cada uno de los millones de accidentes cósmicos que precedieron para poder hacer posible mi vida, pasando desde el afortunado/desafortunado meteorito que acabó con los dinosaurios y que permitieron el florecimiento de las pequeñas especies, las glaciaciones, la Luna, el Sol, la panspermia (en caso de verificarse), hasta el Big Bang. Es verdaderamente milagroso que este yo aquí, ya que la probabilidad de esto era casi infinitamente nula.

La espiritualidad comprobada científicamente en la frenología neuronal, es en todo caso, esa cosa que se manifiesta en algunas áreas de nuestro cerebro, cuando nos referimos al amor, la compasión, la trascendencia (religiosa o no) y lo sagrado (religioso o no). Algunos sentirán la necesidad de depositar su causa y efecto en una entidad divina con (o sin) semejanzas humanas físicas o/y culturales. Y los otros, simplemente lo vivirán sin la necesidad de buscar un depositario sobrenatural.

Como todo en la evolución, todo se interconecta de formas fantásticas y muy complejas. Como esbocé un poco en La Autoría de la Moral  el asunto moral, y la creación de la religión, parecen como el dilema del huevo y la gallina ¿Qué fue primero? Ya vimos, que es posible que los factores favorables para la supervivencia y la emergencia de la inteligencia, hayan dado por resultado este pensamiento sobre lo bueno y lo malo, envuelta en lo que hoy entendemos como misticismo, y del cual, surgió la religión. Es claro, que antes del pensamiento propiamente religioso, fue el pensamiento místico (o mágico) producto a su vez, de la recién emergida capacidad de imaginación. Considerando solo estos aspectos en orden, parece que fue así;

…Instinto, Imaginación, Misticismo, Religión…  

Y como en la evolución no podemos desdeñar nada, desdeñar la espiritualidad solo por parecer religiosa puede ser tonto e inútil. Desdeñar la religión sería diferente.  La necesidad por espiritualidad me parece real y verdadera, empezando por la razón de emanar del instinto animal de supervivencia, y acabando en la sublime bella conmoción que nos provoca. Pasando por que además de hermosa, sigue siendo una parte muy conveniente para la preservación de la especie.

Si algo es apreciable en la espiritualidad es este despertar de compasión, empatía y por ende, altruismo. Para cuando pensar en uno es de vital importancia, se acaba en un cruel egoísmo, que a pesar de todo, es sin duda una ley natural. Si solo ha de sobrevivir uno, se preferirá siempre ser uno el sobreviviente. Luchando a muerte por conseguirlo o siendo indiferente ante la desgracia del otro (de aquí el legitimo derecho a matar en defensa propia, o andar tan tranquilo sabiendo que cada tres minutos muere un niño en el mundo por hambre). Sin embargo, esto parece no haber sido el mecanismo más certero para la supervivencia de la especie, pues surgió este otro mecanismo, en forma de instinto humano (y otros mamíferos) de lograr ponerse en los zapatos del prójimo. O sea, la empatía y la comprensión del otro, que emanaron en altruismo y amor al prójimo, paralelamente al egoísta (pero necesario) amor propio. Con este mecanismo, los primeros homínidos, han de haber encontrado una mejor manera de preservar la  especie.

Lo más notable es cómo, para poder “ponerse en los zapatos del otro”, es necesario hacer un ejercicio de imaginación, que hasta en nuestros tiempos resulta notable. Y de ahí, la imaginación ha sido ejercicio mental que ha venido desarrollándose, evolucionando, transformándose a tal grado que en algunos, permite ver las ecuaciones cuánticas en imágenes del mundo, y a todo color. Lo mismo que permite a los artistas hacer lo que sea que hacen. Esta imaginación es necesario tanto en científicos como artistas, pero el punto es el que ha llevado este poder hacia lo que define la espiritualidad; capacidad de experimentar asombro, reverencia y gratitud; encontrar lo sagrado en lo ordinario, el sentido de la vida, la pasión de la existencia, la compasión y la salud mental. Para seguir hablando en los términos ya establecidos.

Parece que los misticismo, entre ellos la religión, dentro de todas las cosas buenas y malas que puedan tener, una de las buenas parece que ha sido el estimular el desarrollo de este desprendimiento egocéntrico para pensar en los demás, en el prójimo y en el sentimiento de pertenencia a algo mayor y mas grande, tanto de sí mismo, como de todo. Como se sabe, la meditación profunda, la oración, los rituales con bailes repetitivos, la contemplación, el canto ceremonial, combinadas entre sí, y además cualquiera de otras cosas como el ayuno, la hiperventilación, o inhalación de incienso (cuando menos), resulta en estimulaciones multi-sensoriales que pueden afectar la fisiología del cuerpo hasta conducir a estados mentales alterados, o especiales.

Sin decir que esto podría ser similar al consumo de estupefacientes, hay que cuestionarnos que tan fiable puede ser la percepción del Mundo bajo estos estados, que por otra parte, pueden ser tan placenteros, que relacionarlas con  experiencias sobrenaturales o divinas, resulta casi inevitable. No creo que sea malo tener estas experiencias placenteras, ni que sea  inútil. Por el contrario, no tengo nada en contra de con sentirse bien y contra la utilidad de desarrollar nuestro sentido del altruismo, empatía y de fusión con el cosmos.

Pero… ¿Será necesario ser religioso para esto? ¿Será necesario abandonar la razón para sentir empatía y ser altruista? ¿Será necesario creer ciegamente en algo para lograr desarrollar la imaginación?  Yo, tengo la sospecha de que no.

Un par de mendigos abordan a la gente en dos semáforos contiguos. Uno de ellos es un niño de 10 años y el otro es un anciano de 80. Una persona que pasó por los dos semáforos les dio monedas, tanto a uno como al otro, y tras un gesto de acongojo se persigno. Otra persona que hizo el mismo trayecto, teniendo monedas, solo le dio al anciano y ni siquiera se persigno ¿Es inhumano? Además de pecador? ¿Y el primero es muy humano? ¿O un poco tonto por no haber reparado en pensar en la posibilidad de que su acción podría estar agravando la situación del mendigo y de la sociedad?

No voy a condenar, ni dar razón a ninguna de las dos personas, puesto que habría muchos otros factores que pudieran intervenir para un juicio definitivamente certero. Lo cierto es que el primero, aunque su acción pudiera ser en verdad contraproducente, aunque fuera un mero consuelo personal,  aunque fuera solo una pose social, o aunque fuera un acto de obediencia a su iglesia, realiza de hecho una acción altruista. Mientras que el segundo, es selectivo en su altruismo, y posiblemente, sin remordimiento alguno. No sabemos si su acción obedeció a un razonamiento que abarca nociones de otras esferas, como políticas, sociológicas, psicológicas, antropológicas, económicas, o meramente, codiciosas. Pero debemos conceder que muy posiblemente su acción esté produciendo un mayor bien. Y también debemos conceder, que su decisión puede estar siendo motivada por un sentimiento de empatía igual, o mayor que cualquiera. Ya que quizás se esté resistiendo a la tentación a la dádiva, misma que solo sería un placebo temporal para el verdadero problema de la pobreza. No sé. Lo que quiero decir, es que ser altruista y empático; sentir amor por el prójimo, es posible con todo y la razón. Por lo tanto, la razón no exenta ni disminuye la capacidad espiritual, puede ser al contrario. La imaginación por su parte, suponiendo que es una parte independiente del proceso de raciocinio, potencializa tanto a la creatividad como a la razón.

Espiritualidad real, en forma irreal

Precisando un poco más, la aparición de ideas  en la mente del hombre produjeron el lenguaje  (más sofisticado que simples gruñidos) y con este, también aparece el simbolismo  con la posibilidad de representar en forma perceptible, las abstractas ideas. A partir de entonces tenemos la posibilidad de hablar de objetos intangibles, como lo bueno, lo malo, la comprensión, la empatía, el amor, etc. A todas estas ideas relacionadas con lo que hoy podemos resumir en sentimientos de afecto, o de amor, se les ha encapsulado dentro de un gran campo simbólico también, llamado Espiritualidad.

Como he dicho, la espiritualidad me parece real, y su estudio y comprensión parecen merecer toda otra inmensa disertación, ya que se cuestiona si la razón puede hacerlo, o consiste en sí, en otra forma de conocimiento. Ya he dicho mi opinión al respecto en El conocimiento científico entre otros y el sentido de la vida, La forma en que se nos representa a este simbólico espiritual es lo que puede parecerme no tan real, y más bien, para hoy en día, algo fantasioso.

La espiritualidad no es propiamente religiosa, aunque la religión se ha apropiado deliberadamente de esta. El espíritu para la religión fue convertida del aliento de vida a el alma, y es una especie de presencia fantasmagórica que habita contenida en nuestro interior (a imagen y semejante del individuo, o como un simple viento plasmático). Y la razón de toda causa y efecto se concentran en uno o varios dioses, que dan sentido y fin a la vida. Aunque para los religiosos, estas ideas de nuestra existencia inmaterial como almas y un creador igualmente inmaterial, son mucho más que meras representaciones simbólicas, cada vez más se han limitado a ser metáforas (complejo simbólico), y así, poder tener aún posibilidad de verdad dentro de un contexto humanista y racional.

Aquí es donde en lo personal, me parece que la espiritualidad no tiene su mejor representación simbólica, aunque concedo que como historias, metáforas y literatura, tienen su valor.

Hay una gran diversidad de creencias religiosas, hermosas de por sí como patrimonios culturales, artísticos y sociales. Tanto en Oriente como en Occidente, y la cuna de todo esto, el Medio-Oriente. Pero hay otra historia, que puede parecer muy distinta en términos literarios y poéticos, pero es de la que se ha venido encontrando evidencia. Se trata de la historia natural, que ha llegado a vislumbrar los umbrales del origen y fin del universo. Aquí no hay dioses, ni existencias incorpóreas como las almas, pero en lo particular, lo encuentro igualmente fascinante.

Debo advertir que al hablar de esta historia natural, no desestimo la posibilidad de que muchas cosas que la integran, son representaciones que tal vez sean más inexactas que exactas, y que la incertidumbre es un factor presente, del que se ignora la magnitud, pero se presume muy grande. Y por lo pronto, se ha desprendido de metáforas. 


[1] QUO no. 146 pag.39, Ostrosky Feggy y Verónica Guerrero

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2 comments

  1. Carlos González · enero 2, 2010

    Cordiales saludos: Mi nombre es Carlos González. He sido profesor de matemáticas y física en la enseñanza secundaria durante 24 cursos. Finalmente, al verme limitado en mi deseo de practicar una enseñanza basada en los nuevos paradigmas, decidí dejar el camino de la enseñanza oficial e iniciar uno nuevo, alternativo al sistema imperante.
    Durante años, he podido comprobar como mis alumnos adolescentes enterraban sus sueños hasta hacerlos invisibles. Su entorno les enseñaba que la “seguridad” era lo primero: estábamos creando víctimas. La rabia que sentía ante tal panorama la he trasmutado en creatividad, escribiendo un libro que narra cómo empoderar a los adolescentes:
    “Un maestro decide crear un ambiente mágico en su clase para empoderar a sus alumnos. Les ayuda a descubrir los enormes potenciales que habitan en su interior. Les revela un mundo más allá de la mente programada y de las creencias. Para llevar a cabo su proyecto el profesor emplea curiosos trucos…
    Los alumnos van resolviendo los enigmas, que el maestro propone de una forma singular. La clase es una creación de todos. El aprender se transforma en una aventura.
    Poco a poco, cada alumno se convierte en su propio maestro, en una fuente de conocimiento para él y sus compañeros. La vida se torna mágica: pueden vivirla desde su corazón, sin que las creencias les limiten “
    Su título es: “Veintitrés maestros, de corazón – un salto cuántico en la enseñanza-“. En él se plantea un modelo educativo que se basa en descubrir la fuerza interior.
    Hoy puede ser ciencia ficción…tal vez una semilla, pero si la nutrimos puede generar una forma totalmente nueva de enseñar, en la que el ser humano deja de sentirse víctima, para sentirse el creador de su propia vida.
    Creo que su sensibilidad va en la misma dirección que la mía. Por eso, me atrevo a enviale* mi libro en versión digital. He decidido regalarlo persona a persona o institución a institución. Necesita volar…hacia lugares en los que pueda ser bien acogido. Si lo lee le agradecería cualquier comentario. Todos los amantes de la lectura sabemos que bastan cinco minutos con un libro para saber si es de nuestro interés, sólo le pido ese tiempo. Siéntase libre de enviarlo a las personas o asociaciones a las que este libro pueda ayudar. Gracias por su presencia. Le deseo felices creaciones…
    Carlos González
    P.D Mi blog es: http://www.ladanzadelavida12.blogspot.com
    * El libro se puede descargar en mi blog

    • M G · enero 3, 2010

      Gracias Carlos, por supuesto que estaremos al tanto de tu blog, y leeré tu libro que me suena muy interesante. Hasta pronto, y feliz año nuevo!

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