Más allá de la Ley de Herodes

DOS PRINCIPIOS Y UN COROLARIO

DE UNA TEORÍA DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES

Me he tardado un poco en llegar a estas conclusiones sobre el libro de Esperanzas y realidades, de Noam Chomsky, pero aquí están. Seguramente habrá muchas cosas más por decir. Es un libro que parece estar repleto de datos duros, y metodológicamente impecable. Es decir, que hace suponer que es sumamente confiable.

Me parece sobretodo, que es una valiente hazaña el exponer así toda esta información en el seno mismo del objeto principal de sus críticas; EU. Lo cual paradójicamente, habla bien de EU, ya que es evidencia de la libertad de expresión, y capacidad de auto-crítica.

Me quedo principalmente con las breves, pero significativas –máximas- que enuncia, y que muy a grandes rasgos pueden sintetizar la tónica del texto. Se trata de un par de enunciados y un corolario, a los cuales denomina por autor y que se corresponden respectivamente a Adam Smith, Tucícides y Francis Jennings.  Chomsky los enuncia cuando hace un recuento histórico de la colonización de las Américas (pág. 28);

… los beneficios del imperio se privatizaron, pero los costes se socializaron. El imperio era una forma de la lucha de clases dentro de las mismas sociedades imperiales. La razón básica la explicó Adam Smith, quien observó que los comerciantes y fabricantes de Inglaterra fueron los principales artífices de la política estatal, y se aseguraron de que sus propios intereses se vieran particularmente atendidos por gravosos que fueran sus efectos sobre los demás, incluido el pueblo de Inglaterra.

Smith se refería al sistema mercantilista, pero su observación se puede generalizar y, en esa forma, representa uno de los pocos principios auténticos de la teoría de las relaciones internacionales,…

Más adelante, cuando habla de –seguridad nacional- se refiere así: (pág. 42)

…La doctrina predominante, según la cual –la expansión es el mejor camino para garantizar la seguridad- como doctrina oficial general, debería interpretarse a la luz del principio de Adam Smith sobre los asuntos internacionales, que he citado antes. La expresión –seguridad- no se refiere a la seguridad de la población, sino a la de los –principales artífices de la política-. En tiempos de Smith eran los –comerciantes y fabricantes-; en los nuestros, las mega-corporaciones y las grandes instituciones económicas, alimentadas por el Estado, al que dominan en gran medida…

Y después, hablando de las políticas neoliberales, hace referencia a la famosa –mano invisible – (pág. 105)

… Los peligros de lo que ahora llaman -neoliberalismo- fueron reconocidos en épocas tempranas. Un ejemplo destacado es Adam Smith. El concepto de –mano invisible- solo aparece una vez en su clásico La Riqueza de las Naciones. Su preocupación primordial era Inglaterra. Advertía de que si los comerciantes y fabricantes ingleses eran libres de importar, exportar e invertir en otros países, se beneficiarían mientras que la sociedad inglesa sufriría los daños. Pero argumentaba que no era probable que eso sucediera. La razón estribaba en que los capitalistas ingleses preferirían invertir y comprar en el propio país, así que, como si fuera gracias a una –mano invisible- Inglaterra se ahorraría los estragos del liberalismo económico…

El segundo principio, o máxima de la política internacional tiene un tono mucho más primitivo, no solo por haberse enunciado por un personaje más antiguo, sino por lo elemental y salvaje. Inclusive, a semejanza de la tristemente célebre máxima de –La Ley de Herodes (o te chingas o te jodes)- tan bien conocida por los mexicanos, más por la experiencia y la película, que por el personaje histórico.   Chomsky le refiere así, a continuación del primer párrafo ya citado anteriormente (pág. 28):

… junto con otro principio fundamental, la máxima de Tucícides según la cual los fuertes hacen lo que quieren y los débiles sufren como es menester. Estos dos principios no es que sean el no va más de la sabiduría, pero nos ayudan mucho a entender el mundo. También nos instruyen sobre lo que se debe hacer si queremos avanzar hacia una sociedad más decente, e incluso hacia una que tenga posibilidades de sobrevivir…

Y el complemento a las máximas, lo argumenta con:

… Otro principio omnipresente es que los que manejan el látigo sólo pueden realizar su trabajo de forma eficaz si cuentan con el beneficio de una ceguera auto-inducida; el principio de la historia intelectual que Francis Jennings formuló con desafortunada precisión y que podemos entender como el corolario a las máximas de Tucícides y Smith. En él se incluye la amnesia histórica selectiva y una serie de mecanismos para eludir las consecuencias de nuestros actos. (En cambio, es permisible y, más aún, obligatorio adoptar posturas heroicas sobre los crímenes del enemigo, y mentir con total libertad si eso ayuda a la historia, en particular cuando no podemos hacer nada con respecto a los crímenes mismos, así que el ejercicio nos sale gratis)…

En síntesis los principios y corolario quedan así;

  1. Primero los comerciantes y fabricantes, y luego las mega-corporaciones e instituciones financieras, son los artífices de las políticas estatales, que se aseguran de que sus propios intereses se vean particularmente atendidos por gravosos que sean sus efectos sobre los demás, y estarán velados y alimentadas por el Estado.
  2. Los fuertes hacen lo que quieren y los débiles sufren como es menester.
  3. Se introduce una ceguera auto-inducida, una amnesia selectiva y una serie de mecanismos para eludir las consecuencias, o responsabilidades por los daños causados.

Más allá de la retórica que caracteriza los argumentos de izquierda, mismos que en bocas como las de Castro, Chávez, Obrador y similares, suenan a huecos populismos socialistas en busca de poder, encuentro una crítica centralizada en una –humana- preocupación por las crisis más relevantes y lastimosas del Mundo, como el agotamiento de los recursos naturales, el deterioro ambiental, y sobre todo, por las condiciones y esperanzas, de los pobres del Mundo (¿Populismo?).

Me es especialmente relevante, como se puede leer en el párrafo que refiere a la famosa –mano invisible– del capitalismo neoliberal, como resulta ser más un espejismo, que una verdadera forma de equilibrio comercial, como se suele argumentar. Lo que se suele entender con –mano invisible- en defensa del libre mercado, es que a través de una especie de mano mágica invisible, se anulan las ventajas y desventajas generales, procurando una equilibrada competencia. Pero esa mano invisible en realidad no existe; o al menos sus efectos imparciales. Lo que hay es un planteamiento de reglas del juego que en aparente libertad, en realidad se inclinan a favorecer a unos, perjudicando a los otros.

Así, los que entienden este desperfecto del sistema, pero aun así creen en el libre comercio, se pronuncian porque lo que debe hacerse es un re-planteamiento de las reglas donde la equidad y la justicia puedan hacerse realidad.

Tarde, pero entiendo que el sentimentalismo socialista que alimenta a las izquierdas del Mundo, es un valioso artificio que difícilmente encontrará un lugar predominante ante la economía global. Antes que los sentimientos y de la misma compasión, se deberán encontrar formas en las que un materialismo, duro y sin sentimientos, pueda aparentar responder a sentimientos, y actuar a favor de los desfavorecidos. Aunque sea solo una simulación. Una civilizada simulación, pero real, justicia social.

Como advierten muchos antes de pronunciarse a favor de políticas socialistas; yo también creo en el libre comercio y competencia. Pero solo cuando se da de verdad esa supuesta –libertad-. Y es aquí, la notable manera en que Chomsky hace ver como los EU en su defensa de sus principios de libertad, democracia, igualdad, propiedad privada y mercados; es el primero en transgredirlos cuando se trata de otros países. Cito textual a Chomsky (pág. 57)

…Una variante de estos conceptos predominantes defiende que es la nobleza misma de nuestros ideales lo que nos lleva a transgredirlos con frecuencia.. la razón es el celo de Estados Unidos por llevar a otros los valores que definen su identidad nacional, lo cual a veces, conduce a que se produzcan excesos…

Los nobles estadunidenses…

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s