Quien soy

 

Quién soy, me he preguntado al fin, y para intentar responder empecé por la imagen. Me vi tantas veces pero no fueron suficientes las muchas fotografías y espejos, sigo sin encontrarme ahí. Sé de sobra que la respuesta ha de estar por dentro, pero creí que así encontraría el camino hacía allí. Quise probar, tal vez, verme como los demás me ven, pero acabé por saber bien, que no soy los demás, y no podría nunca saber como me ven. Sirvió, pues supe que no soy los demás, y que quien soy no está en función de como me piensan esos otros, monstruos.

Soy ese que ama, y sufre cuando se acaba. Soy ese que no se conforma con lo que tiene, así sea un hogar tierno que con amor sostiene. Soy ese cuyo amor propio suele confundir con su ser, y se olvida que no puede ser sin aceptar su ser. Soy ese tan lleno de complejos que no puede vencer, como el saber que los cuerpos no cuentan como lo que encierran sus capas. Y soy ese, también, preso en su propio cautiverio de mundanas pasiones.

Soy ese, hombre de mediana edad, mediana estatura, mediana complexión, mediano entendimiento, por lo que muchos son los esfuerzos por lucir más alto, lucir más joven, lucir más esbelto y más inteligente. Lucir nunca es suficiente pero honestamente, ha servido a estar dentro, estar sano y a estar informado, que no será nunca como ser sabio. ‘Lucir’ deja entrever las aspiraciones cual deseos, y las ambiciones cual principios. ¿Debo lucir? Los sabios de hoy dirían que no, que eso es patraña nada más. No hay que ‘lucir’, hay que ser. Dejarse ‘ser’, dirían. Tengo mis dudas. ¿No es el dejarse ser un lucirse como se es? ¿O lo complico sin razón?

Soy ese de cabeza informe, pelo ralo cada vez más escaso. Con arrugas ya de fijo y carnes menos firmes del rostro que ahora tiene en demasía lo que antes ansiaba tener ya. Un gesto más macabro. Con la edad, es el gesto lo que cuenta, y lo único que queda. No soy viejo ni así me siento, pero sin duda esas de los Beatles bien me van: Help! y Yesterday.

Quién soy, me he preguntado como sí hubiera un ‘he sido’ y ese pueda responderlo. Soy ese que se pregunta, quién es él como sí ignorarse fuera fácil, y un ‘seré’ fuese construible.

Soy ese que se pregunta quien es ese que no se gusta cuando mira sin expresión, cuando el músculo no hace justicia a su ejercicio y cuando las palabras no acuden con prestancia a su voz. Soy ese inseguro de siempre, más la acumulada inseguridad acarreada del error, el fracaso y la cruda realidad en la tiranía del espejo. Soy ese que se equivocó de más en su creativa convicción.

Soy ese que busca sacudirse las tormentas. Esas de adentro que envilecen hasta al cuerpo. Soy ese que necesita de ficción para aliviar su aflicción, y muchas veces se imagina todas ellas, aunque contengo a la mayoría, una que otra ficción convive en mi diaria monotonía.

Soy ese que por creer tanto en la ficción no sabe hoy quién es. Tanto ha sido el inventar y re-inventarse que se pierde en la metáfora del verso, pero que suele reencontrarse al reverso o al inverso, en algún lugar del universo. Soy ese que necesita enamorar y enamorarse sólo cuando cree en el amor, que lo es todo el tiempo.

Soy ese que se pregunta quien soy, como convencido que eso, traerá consigo alguna solución.

la foto 4

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