BABEL . Están viendo que es paranoico y le dan armas

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Hay tres causas de las que tememos que descienda el sufrimiento:
-La supremacía de la naturaleza
-La fragilidad de nuestro cuerpo y
-La insuficiencia de las normas que regulan los vínculos recíprocos entre los seres humanos; en la familia; el Estado; y la sociedad.

Esto nos dice Zigmunt Bauman en El Retorno del Péndulo, y es patente que ahora nos encontramos sin duda ante el caso tercero y más poderoso de los temores, que ha catapultado a la -ya de por sí instalada- Babel en México.

Normal en vivo, y más aún en el muy babélico ciberespacio, las hay disputas apasionadas por doquier, algunas por tonterías, y las otras también, aunque se traten temas de importancia y además se hagan con sapiencia. Dije ‘tonterías‘ por decir ‘asuntos‘ que como todos, son multipolares o sujetos a la complejidad de la comunicación, es decir; subjetividad, contextualización, hermenéutica, simpatías, fobias, humores, intereses, etc.

El evento Ayotzinapa ha desatado -a pesar de que existe una avasalladora consonancia al respecto- las mismas discrepancias y discusiones acaloradas con todo y sarcasmos, ironías, burlas, manotazos, azotones de puertas, mentadas y cortones de por vida, (como en los clásicos de fútbol). Ni siquiera repararía en esto si no fuera porque recién me sucedió y sin ser la primera ni la última, me pareció muy lamentable. Siempre lo es. No se trata de lo especial del interlocutor (todos lo son) como del nodo en cuestión: Que si fue ‘crimen de Estado’ o no. A final de cuentas, ambos deseamos lo mismo: que procesen y sentencien a los culpables: el Estado, y otros criminales Sin embargo, se me ocurrió cuestionar la ‘terminología’ por inclinarme a mantener alguna esperanza en el ‘buen funcionamiento’ del concepto republicano y federal. Esperanza que sinceramente cada vez es menor, pero como soy de los que tienen hijos estoy obligado/esperanzado a creerlo/desearlo. No tengo empacho en aceptar –ahora– que existe legítimamente una lectura de los hechos como tal; como crimen perpetrado por el Estado en su más amplia dimensión, incluyendo los agravantes de premeditación, y justificación, que eran dos los ingredientes que según algunas convenciones internacionales no lo considerarían así… ¿Ahora qué?

Pues ahora que sancionen, con encierro preferiblemente, a todos los culpables en la cadena de mando, que administrativa e históricamente tiene responsabilidad, empezando por el presidente de la República que no cumplió su promesa, y pasando por todos los políticos involucrados. Esto implica que se les remueva del cargo, se convoque a elecciones y se reforme todo el Estado. O sea, una revolución que nos haga justicia disminuyendo todo lo posible las distancias socio-económicas, lo cual es en el fondo origen y causa de todos los males. Todo esto se revalida y amplía sobradamente con la deuda histórica que tiene el gobierno con sus ciudadanos. La historia de los gobiernos en México son la historia de un prolongado crimen de Estado, por lo que si fuera esta la razón de la querella aquella que tuve, me restaría un reconocimiento y una disculpa, de la cual tampoco tendría empacho alguno a ofrecer si no fuera porque de aquel lado se cerró/bloqueó el canal de comunicación.

Persiste sin embargo, un detalle que sin anular lo anterior, sí lo pone en entredicho. Estamos viendo que el presidente calificó de haber intenciones de desestabilizar su proyecto de nación y vemos también que hay voces que denuncian teorías conspiratorias sin sentido, insostenibles y algunas hasta ridículas, como la que señala que el procurador Murillo Karam, a órdenes del ejecutivo, inventó, creó, simuló y sembró, toda la línea de investigación del basurero y el río. Resulta ocioso explicarla cuando se cae a primera vista, y en cambio le dan argumentos al ejecutivo para pensar/decir que son elucubraciones con intenciones de desestabilizar, porque aunque ahora es motivo de choteo, tampoco podemos negar que las conspiraciones pueden existir, y los desestabilizadores también. Por esto es que la diferencia entre que entendamos Ayotzinapa como un crimen de Estado o no, me cobra importancia. La mayor aproximación a la verdad importa: Si es lo primero no cabría mas que la revolución, y si no es así, entonces cabrían formas de recuperar algo de lo perdido, no la credibilidad que esa no tiene remedio, pero sí del estado de derecho.

Lástima que ya no pueda intercambiar estos pensamientos con aquella persona con la que discutí. Si llegara a ver esto, le saludaría con gusto, le agradecería por las reflexiones y le dedicaría el reconocimiento y la disculpa mencionada. También le diría que la metáfora con StarWars fue solo una mala imitación de Zizek, y sus clásicas alusiones a esta, entre otras.

 

El proceso de civilización es: la prolongada, y tal vez interminable, marcha hacia un modo de estar-en-el-mundo que sea más hospitalario y menos peligroso. Z. Bauman

 

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