3026657-poster-p-abstract

NO es la Fundación, pero es su fundamento

O pudiera decirse: No es el Teletón, pero es el Teletón…

Habíase una vez, un bonito país que se creía tener niveles de generosidad filantrópicos muy altos, pero que sin embargo, seguía teniendo una cantidad de pobres, y una diferencia de clases cada vez más grande… ¿Cómo es eso? Claro: a mayor desequilibrio social, mayor necesidad de mecanismos sociales como este.

Parecería obvio decir que la filantropía no es una cosa mala, pero la verdad es que lo bueno sería que no tuviese que existir. Es decir que su existencia es la evidencia de que las cosas no están bien. Claro, una vez en esa situación, la filantropía parece algo muy, muy, bueno.

Sucedió también en ese bonito país, y seguramente en mucho otros, que sus niveles de generosidad filantrópica fueron declinando —y curiosa pero comprensiblemente—, en ritmo y proporción similar al aumento de la corrupción descubierta. No son fenómenos inconexos, al contrario, la desconfianza en las instituciones desincentiva actitudes altruístas como la filantropía. Así lo demuestran las muchas críticas contra el Teletón, entre otras fundaciones, que a veces rayan en teorías conspiracionistas.

Pero, por más que sean leyendas urbanas, la realidad es que más que orgullo, la existencia de grandes fundaciones filantrópicas, tan grandes y eficaces, deberían avergonzar.

¿Cómo?

Sí. Es una vergüenza porque son la evidencia de que estas sociedades no han atendido la pobreza y la desigualdad, que son la cuna de las discapacidades humanas, desde siempre. Especialmente es culpa de sus gobiernos, quienes tienen la responsabilidad de la SALUD de la población, pero que en cambio ha funcionado como facilitador de sistemas oligarcas, a quienes les ha importado poco, la salud de la población.

Sería una vergüenza también, que se conformaran a decir que es una especie de mal necesario. Aunque más precisamente, son como un bien, consecuencia de un mal ¡totalmente innecesario!

Resulta vergonzoso, e insultante también, que con una inocencia que raya en lo naive, se diga con orgullo que es la gente pobre la más generosa y altruista en los eventos de colecta, arrebatándoles la torta del día de mañana, con persuasión mediática, mientras los responsables se rascan la panza, donando lo equivalente a un grano de sal del condimento en su desayuno, aplazando demagogicamente, las sesiones legislativas indefinidamente.

Y sin embargo, no es la fundación. Ni la evasión de impuestos, ni la opacidad en la aplicación de los recursos… es el vergonzoso germen causal de las discapacidades en la población, que  radica en  la negligencia política, y la indiferencia clasista.

Voy a decirles lo que está mal del Teletón, y no es la fundación en sí, sino lo que motivó y mantiene aún, su existencia.

16602759-Abstract-word-cloud-for-Philanthropy-with-related-tags-and-terms-Stock-Photo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s