La inteligencia en los tiempos de la astucia

Mi hijo, como todo joven rebelde e idealista, ve con desconfianza que su padre esté perfectamente insertado dentro de la maquinaria capitalista, sin reparo alguno.

Hablando en términos políticos…

…entre mis amigos de antaño me siento como el miembro más a la izquierda. En cambio, entre los compañeros del trabajo y algunos grupos de amigos nuevos, siento que me consideran de derecha. Esto me pone en una posición personalmente incómoda, pues ni en uno ni en otro ámbito quisiera enemistarme con gente que aprecio, o complicarme la vida y perderme de oportunidades en la competencia del mercado profesional. Finalmente, en la presente situación del país y del mundo, pareciera que nos vemos más comprometidos a adoptar una posición — con tintes de bandos combativos — que en otros tiempos. Hay quienes siempre han estado en este menester de la política por gusto o trabajo, pero para quienes no estábamos directamente imbuidos en ella, solo se nos presentaba en épocas electorales, y, o de coyuntura. Hoy en día pareciera que la política define nuestro primer plano ante el mundo y ante todos lo demás. Las relaciones, como nunca lo había visto, se ven pasadas por un primer filtro político para casi cualquier asunto, y no sé si ha llegado al extremo de, por ejemplo; que en una oferta de trabajo se requiera de una militancia partidista.

Si hasta aquí me es relevante la imagen que perciben de mi los demás, la que le doy a mí propio hijo es más que incomoda e inquietante, pues como todo buen joven rebelde e idealista, ve con decepción que su padre está perfectamente insertado dentro de la maquinaria capitalista, sin reparo alguno.

Cuando le digo que comparto sus ideales, no me cree, y claro que tiene razón. Cómo es posible que alguien con ideas de izquierda no se dé cuenta del daño que su hacer cotidiano le hace a las causas y principios de un pensamiento de izquierda. Por ello es que hago este esfuerzo por definirle mis pensamientos.

Esta situación suele parecer una especie de ambigüedad que también pudiera confundirse con hipocresía por las conveniencias y los contextos; una especie de mimetización con el entorno inmediato, y que no es un problema solo mío.

Tal vez, por la contraposición entre izquierda y derecha, lo lógico sería pensar que se trata de una postura de centro. Y es aquí donde el análisis de lo que significan los conceptos de izquierda y derecha son importantes para saber también, dónde y qué es, un centro entre ellos.

Al cabo de un buen rato por esos marcos conceptuales,

…y por supuesto que sin posibilidades reales de agotarlos, lo que me viene quedando claro es que han sido los devenires históricos de estos conceptos los causantes de la confusión. Así como también, pensar que son igualmente aplicables en todos lados, empezando porque en la tremenda influencia norteamericana que padecemos, este espectro se encuentra sumamente más a la derecha en la gama posible entre izquierda y derecha. En EU casi no existe la izquierda como se entiende en otros lugares, y se ha llegado a pensar que los demócratas son de izquierda, cuando en realidad ni siquiera en todo están de lado izquierdo de los republicanos. Comparado con otros contextos, en EU tanto la izquierda, como la derecha y el centro, están muy a la derecha. Debe reconocerse paradójico que ha sido con Chomsky en donde se comprende mejor esta situación, y creo que es significativo que esto venga de un pensador en el seno intelectual de EU.

Encontré que uno de los grandes sesgos actuales…

…que funciona como importante falacia es decir que la fracasada URSS y la Europa socialista, o que la China comunista representan al pensamiento de izquierdas, y que por tanto, toda idea parecida a un proyecto social, entre ellas las marxistas, están demostradas como falsas. Es claro, que si bien tienen este fundamento, las implementaciones derivaron en posibilidades de la izquierda que son cosas muy distintas y alejadas de los ideales esenciales de la izquierda genuina que me convence. Luego, estos fracasos se critican como si en el actual dominio global de la derecha, se haya alcanzado un estado de bienestar que no necesite revisión alguna.

Así, algunos retan con la pregunta ¿Qué izquierda ha funcionado realmente?, a lo que (además de la de Pelé) es claro que han funcionado TODAS las que han logrado disminuir las extra-limitaciones de la derecha y ultra-derecha. O NINGUNA, como casi todas las derechas que tampoco han funcionado. O en TODOS los ejemplos primer mundistas con programas de izquierda. Y finalmente, NINGUNA como toda utopía respetable. Esté o no esté como política oficial de un gobierno en curso, no significa que no exista.

Es impresionante como después de pensarlo un poco, puede uno lograr desprenderse de la burbuja cultural impuesta por el medio, dónde uno estuvo inmerso tanto tiempo viendo un orden de cosas que se dan como normales y naturales, y otras como anormales y anti-naturales. Es entonces que ver las posiciones de los que están adentro de la burbuja en donde solías estar, empieza a sonar tan extraño a pesar de que uno las profesó tanto.

El test: Political Compass

…puede ser un instrumento práctico para intentar definir en donde está nuestra posición. Por supuesto, no creo que sea definitivo y exacto, pero puede ser un buen comienzo. Finalmente explora de manera resumida la posición que puede uno adoptar ante las opciones político-económicas y sociales más discutidas últimamente. Y así, puede quedar definido uno ante lo que significan derecha e izquierda, pero también; liberal- autoritario, y fascista- anarquista. Yo, resulto ubicado aquí:

 

Mi hijo está ¡aquí!:

(Ahora, que tiene todo esto que ver con el título “La Inteligencia en los tiempos de la astucia”).

Volviendo a mi hijo y su juventud,

…se suele decir a manera de refrán que los jóvenes son tontos si no son socialistas pero serían más tontos si lo siguen siendo de adultos. Probablemente, el refrán original es con el ser idealista. Y sí, claro que las ideas de izquierda en torno al socialismo y al comunismo son idealistas, así como también, el medio en el que vivimos nos suele exigir una adaptación de índole pragmática con el que nuestros ideales suelen sufrir diversas metamorfosis, o franca desaparición.

Los jóvenes son tontos si no son idealistas pero serían más tontos si lo siguen siendo de adultos.

Pero ¿por qué tenemos que abandonar nuestros ideales? He aquí mi principal enfoque: los ideales suponen una moral en su persecución y también la inteligencia supone llevar una moral implícita para calificarse como tal: inteligencia. De hecho, toda acción tiene implicaciones morales, por lo que hasta una adaptación pragmática la tiene. He aquí el por qué mi hijo cuestiona a su padre por su adecuada inserción al sistema que considera pernicioso, dándose por sentado que las ‘buenas personas’ son de izquierda. O que los de la izquierda son mejores personas. Y finalmente todas nuestras discusiones son porque ser bueno importa.

La utilización del término ‘adaptarse’ no es fortuita,

…pues justo se relaciona con una de esas ideas que han logrado su normalización dentro de la burbuja de nuestro medio. Se trata del darwinismo social. Idea que se basa en hacer análoga la teoría evolucionista de Darwin sobre la selección natural a la sociedad. Así, se entiende cómo lo natural, justo y sabio que las personas, como todo ser vivo, deba hacer su adaptación al medio si no quiere desaparecer, y, o tener muy pocas probabilidades de trascender la especie (el apellido), y no importa tanto el ser bueno, sino en tener la pericia de sobrevivir en la selva de la civilización. Esta Teoría, cual simple símil trasladado e impuesto desde otro ámbito (científico, biológico), carece de la capacidad de compartir todos los conceptos implícitos. Por ejemplo: la naturaleza — aunque lo parezca — no puede considerarse cruel, pues este es un concepto generado a partir de la inteligencia en las sociedades humanas, por ende, aplicable por, y para los grupos humanos. Así, la ‘crueldad’ es un concepto puramente ‘moral’, tanto que se le oponen los conceptos como la ‘bondad’ y ¿cuál otro creen?… ‘humanidad’.

Toda ‘política’ está fundamentada por un ideal moral, por lo que no debe extrañarnos que esté yo derivando al campo de la moral. Por el contrario, es mi principal interés para fijar y tener clara una posición.

Desde muy joven encontré que la ‘libertad’

…era uno de los estados personales que más apreciaba, si no es que la más anhelada. Por eso pensé que sería el pensamiento ‘liberal’ mi estandarte, y así lo es en casi todo sentido, pues creo que es ahí donde el ser humano alcanza sus mayores y mejores niveles de ser. Y pienso que el ser humano debería ser siempre tan libre como pueda, y entre más; mejor. Sin embargo, resulta que en el seno de la libertad se anidó una forma perversa de exponencial la libertad de unos a expensas de limitar la de muchos otros. Y claro, la libertad es cosa de responsabilidad y madurez, ya que como bien se apunta en otro refrán: la libertad termina donde empieza la del otro. (Esto es cierto y no lo es, pero lo discutiremos en otra ocasión).

Bondad, humanidad, madurez, responsabilidad, ¿libertad?… son algunas de las cuestiones morales que he ido hilvanado aquí para denotar que valores son los que yacen bajo mis ideales políticos. Pero debo confesar que siempre había rechazado hablar de política en términos de moral porque me molestan mucho caer en las posturas ‘moralinas’. Sucede que es sabido el amplio rango de subjetividad que contiene tanto por época como por lugar. Me molestan en especial las derivadas de creencias religiosas, que en principio desearía que siempre estuvieran ajenas a lo político (laicismo). Creo que siempre que tengamos dioses ´buenamente actualizados al momento histórico que se vive’ habrá la posibilidad de mantener la política en estado laico donde se puedan incluir tácitamente las creencias religiosas de la gente sin necesidad de hacer una ciudadanía confesional. Por ejemplo, cuando por principio cristiano se cree en la austeridad, se tiene su más amplia equivalencia en los términos de aseo y racionalismo administrativo sin necesidad de acudir a lo divino. Por estas razones, también he pensado que soy un humanista, y no un religioso, pues creo que los buenos designios provendrán siempre de la inteligencia humana y no por lo que una divinidad considere bueno o malo. Ya hablaremos más de inteligencia.

Pero entonces, ¿ser de derecha es inmoral?

No lo creo cuando es consciente de que su esencia es un mero mecanismo para alcanzar objetivos económicos, pero sí cuando se le cree literalmente — cual dogma — cosas como que la mano invisible repartirá de manera justa y equitativa la riqueza generada por todos. Así, dicen que no hay necesidad de contar con planes de seguridad médica social, ni de habitación, ni educación, pues dentro de este contexto económico, aunado a lo normalizado con el darwinismo social, quien no cuente con su propia forma de asistencia, es porque no quiere, o no puede, y merece fenecer, o conformarse con vivir en la miseria.

Y es que todo esto estaría bien, si de manera libre y voluntaria, las personas ejercieran sus disciplinas sin ambiciones desmesuradas y con tendencias pro-ambientales. Pero, aunque sea penoso decirlo, la burbuja del sistema imperante nos ha incitado a privilegiar las acciones que ‘convienen económicamente en lo inmediato y a lo acumulativo’, pues es solo con buena economía y a toda hora que pudiera necesitarse, que podremos estar alejados de la enfermedad, la miseria, y de fenecer, que al final, son todos lo mismo. Ya hablaremos de ‘merecer’.

Sin embargo, varias cosas me emparentan con la derecha

…especialmente por mi amor a la libertad y a la construcción del individuo.Son prácticamente todos los campos en los que se puede ejercer (en la medida de lo posible) el libre albedrío*. (La discusión ontológica sobre la libertad, el libre albedrío y el individuo, las dejaré para otra ocasión, porque son muy complejas).

Libertad de pensamiento, libertad de expresión, libertad de identidad, libertad de tránsito; de migración, libertad de culto y no culto, libertad de sexualidad, libertad de consumo, libertad de educación, libertad de ocio, libertad de secrecía y privacidad, libertad de profesión y trabajo.

Este mismo amor por la libertad me hace automáticamente tener reservas ante cualquier autoridad. Por lo que soy liberal y neoliberal al preferir que el gobierno sea lo más reducido posible, y que restringa, regule, prohíba, vigile, juzgue, reprima, y sentencie, solo lo indispensable. Mi regla preferida sería aquella que ya mencioné como esa libertad limitada solo por las libertades de los demás, misma que quedaría remitida a los derechos humanos.

Nada me molesta más que una autoridad con demasiado poder. Odio la concentración excesiva del poder porque la creo inútil y contraproducente, (por lo que tengo conflictos con el actual gobierno de izquierda que pareciera estar concentrándolo).

Otra coincidencia es con la derecha es la de creer en el individuo. Sin embargo, nunca aislado por lo que no creo que sea excluyente de creer también en el colectivo, y una inteligencia colectiva, construida y compartida.

Todas estas coincidencias podrían definirme como un liberal,

…pero en realidad también son coincidencias con otras formas de pensar por lo que creo que permanezco más como un libertario de izquierda anarquista pues a partir de aquí comienzan mis discrepancias con la derecha (capitalista), qué básicamente estarán concentradas en aquellas que suponen diferencias naturales entre los seres humanos fundadas en artificios, como la nacionalidad, la raza, el género, el abolengo, la estirpe, el color, entre otras, y que por consecuencia se justifique una “jerarquización” social. Cosa que también podría conocerse como conservadurismo. Ya hablaremos de jerarquía y de conservadurismo.

El planteamiento liberal económico del libre mercado

…aparece como uno más de esos campos en donde la libertad puede ser ejercida. Sin embargo, no hace falta salirse mucho de la burbuja para ver que ha tomado caminos y llegado a niveles de obvia y cínica la forma vil en la que la libertad de unos ha disminuido, a veces hasta cero, la libertad de otros. Siendo los unos cada vez más pocos, y los otros cada vez más cuantiosos. Sin que además, haya una genuina empatía de los primeros por el infortunio de los segundos, más que en paliativos que solo sirven para sobrellevar nuestras consciencias (por nuestra inconsciente complicidad).

Si en términos darwinistas lo podemos decir,

…el ser homo-sapiens ha evolucionado a un homo-astutis, planteando así que su inteligencia de ‘sapiens’ ha de concentrarse en un tipo de inteligencia que le retribuye posibilidades de conservar, aumentar y exagerar sus capacidades económicas, llamadas fortunas, sin miramientos empáticos por las desventajas que su astucia produce en las libertades de otros. Para mí son claras las diferencias donde este tipo de habilidad (la astucia), indiferente por la generosidad y agudizada por la ambición irracional, no representan las cualidades del verdadero ‘ser inteligente’.

Perdón pero, ser inteligente ha de ir más allá de tener — supuestas — habilidades para los negocios, y tan solo ser un astuto. El ejemplo perfecto es D. Trump, quien presume de esta astucia, y a quien muchos admiran, aunque lo odien también, los adoradores del capitalismo por: acumular lo más que se pueda bienes materiales, apartarlos para sí antes que cualquier otro en disputa, y acapararlo mediante cualquier medida que sea necesaria aunque sea disfrazada de una supuesta competencia justa y leal, que muchas veces es todo menos eso. Claro que un estado pequeño y con pocas regulaciones para el mercado, son el medio perfecto para lograrlo.

Los astutos solo son buenos para lograr sus metas prefijadas sin contemplaciones por los valores morales. Los inteligentes pueden llegar a sacrificar objetivos con tal de no cometer improperios. Los astutos son necesarios para someter a los demás, los inteligentes para salvarnos junto al planeta.

Lo malo

…es cuando se cree que deben imponerse a la fuerza las políticas públicas para limitar las libertades desmesuradas de los astutos. Tampoco creo que esto sea de ‘inteligentes’. De alguna manera, soy ferviente creyente del homo-sapiens-SAPIENS, y por tanto creo en que el sacrificio voluntario de metas a cambio de empatía por los otros acabará por mejorar las cosas. Pero mi confianza es bastante ingenua, dicen algunos, pues aseguran que el homo-sapiens ha desaparecido dejando solo oportunidad para el homo-astutis, cuya empatía por el prójimo en desamparo no existe, ni tiene razones para existir. ¿Usted lo cree así?

‘Los países y las personas son pobres porque quieren y por flojos’

…ésta es — entre esas ideas que empiezan a verse mal desde afuera de la burbuja — la más vil de todas. Es por mucho, la prueba más clara del adoctrinamiento exitoso del darwinismo social, y la normalización de la astucia por encima de la inteligencia. El mundo es de los astutos, y si no lo logras no importan las razones, es tu culpa y mereces sobrevivir en el ostracismo de la miseria. La civilización cual juego del hambre, literalmente.

Es la más vil porque es el intento por la normalización e invisibilización de la pobreza, como si fuera algo que puede estar siempre ahí ante los ojos pero que no la debemos ver cada vez que andamos por la calle. Y es fácil entonces que se les descalifique solo como de ‘inadaptados, resentidos y acomplejados’ como si el resentimiento y los complejos no pudieran ser y estar justificadamente provocados por esa realidad que no se quiere ver.

Mi confianza en la ‘inteligencia’ del homo sapiens

…por encima de la astucia agudizada del homo astutis es comprensible por muchos motivos, pero especialmente porque, a diferencia del símil original, es la única verdadera mano invisible que pueda existir. Si existe algo con la capacidad de mover las cosas a grandes escalas y repercusiones, es la inteligente voluntad humana en asociación.

Creer en el homo-sapiens por encima del astutis conlleva convicciones profundas, como la preferencia por la re-adaptación de cualquiera que haya incurrido en malas conductas, por encima de las políticas punitivas y represoras. Y yo, como buen anarquista, estoy convencido de que la famosa ‘mano dura’ de los creyentes en la disciplina a hierro, es totalmente contraproducente a largo plazo.

Desde la moderación en las utilidades y su reparto justo, hasta el apaciguamiento criminal a todo nivel, deberán venir como consecuencia de la libre decisión y voluntad de las personas por construir un mejor mundo, o nunca lo lograremos.

Creo en la total ineficacia de casi toda política ‘prohibicionista y punitiva’, en lugar de convincente, preventiva y re-adaptativa. La necesidad de mano dura será siempre signo de inmadurez, violenta y soberbia, pues implica que haya quienes se sientan superiores y poseedores de la razón para esgrimir tales acciones. Es decir, otra vez: jerarquías. No creo en cualquiera que sea el criterio para hacer ‘clasificaciones jerárquicas’ de las personas: clases, colores, géneros, grados de estudios, genética, aficiones, políticas…

La necesidad de mano dura será siempre signo de inmadurez, violenta y soberbia, pues implica que haya quienes se sientan superiores y poseedores de la razón para esgrimir tales acciones.

Jerarquías;

…como en el darwinismo social donde el pez grande se come al pez chico. O como en la meritocracia, donde unos merecen y otros no. Alguien con el mérito académico de haber cursado desde preescolar hasta doctorado, y más en el extranjero, tiene el mérito que debe ser premiado con un lugar preponderante dentro de una escala jerárquica de la sociedad. A este mérito se suman tácitamente los méritos de los padres y abuelos que heredaron, cuidaron y aumentaron, la capacidad económica para que eso sea posible, y como se espera que suceda con su descendencia. Por estas razones el mérito de quien no cuenta con ésta salud financiera pero alcanza esos niveles académicos es mucho mayor. Sin embargo, se sabe que esto cuenta con probabilidades muy bajas de que suceda. Afortunadamente, algunos esfuerzos institucionales impulsados por personas más ‘inteligentes’ que ‘astutas’, lo han permitido. No hace falta estar afuera de la burbuja para darse cuenta de que moralmente hablando, enorgullecerse y presumir de tales méritos académicos cuando todo estaba prácticamente prescrito socio-económicamente, como lo está pero al contrario para los que no nacen bajo esa estrella, resulta más bien un poco embarazoso. Tampoco es que deba avergonzarse por aprovechar su buena fortuna, pero no es nada de qué presumir como si fuera una diferencia merecedora de una premiación jerárquica-cualitativa sobre otros, y mucho menos para justificar que, con todo y dedo flamígero, se señale a quienes no lo alcanzan y se les condene a la miseria eterna, quesque por flojos y tontos.

En términos de jerarquía, el pensamiento de izquierda es la persecución de la igualdad.

Y por supuesto que NO se trata de la igualdad del ser, sino la igualdad de oportunidad. La igualdad en la izquierda que entiendo es solo el piso parejo´; la línea de arranque y las condiciones equitativas para todos en todo momento. Ya cada quien hará su propia carrera. Habrá quienes quieran llegar antes a la meta, habrá quienes se conformen con menos, y habrá quienes disfruten más el paseo aunque no lleguen en primero.

El piso parejo´; la línea de arranque y las condiciones equitativas para todos.

Cuando se confía en la inteligencia por sobre la astucia lo primero en lo que se confía es precisamente en la inteligencia de cada quien por lo que cuando hay confianza en la inteligencia por sobre la astucia no hay problema en ‘repartir dinero’, por ejemplo. (Y si la pereza le parece mejor como estilo de vida, muy su problema, pero estoy seguro de que en la gran mayoría, la pereza abriría paso al ocio, y el ocio a estar en paz, saludable y feliz, y de aquí a cosas mucho mejores, como la historia lo ha demostrado muchas veces, pero esta es otra historia de la que hablaré en otra ocasión).

Por el contrario, por su pretendida analogía con el darwinismo, el sistema vigente se basa en cosas como la meritocracia, donde para empezar se tiene desconfianza en las personas, y no es hasta demostrar habilidades de atracción y acaparamiento de recursos (astucia), que se le pueda conceder credibilidad alguna.

Esta convicción y confianza por la inteligencia

…de homo sapiens por encima de la astucia del homo astutis, me ha llevado a pensar que puede agregarse el eje de las zetas a la gráfica del political compass, y así tener una montea tridimensional. Podrían agregarse muchas, pero creo que para definir mi posición, es fundamental la fe en la humanidad y su inteligencia

Este eje tendría en su extremo positivo a la inteligencia como esa pulsión asociativa y colaborativa que confía que bajo las condiciones adecuadas de salud, paz y educación, toda persona optaría libre y voluntariamente por hacer el bien, sin necesidad de leyes, ni coerción (homo-sapiens/sapiens). Por el otro extremo lo contrario, en donde aún con las condiciones adecuadas de salud, paz y educación, las personas optarían libre y voluntariamente por aprovecharse y abusar de los demás para su único beneficio, en forma de pulsión egoísta y demencial (homo-demens/astutis). Para mí son extremos equivalentes a: la confianza en el ser humano o desconfianza en el ser humano; a filantropía vs misantropía; amor vs odio al ser humano; humanismo vs egoísmo; idealismo vs fatalismo; optimismo vs pesimismo; ¿el bien vs el mal?… quizás. (En la gráfica subí mi ubicación bidimensional hasta el extremo de la confianza en el ser humano, que ok, puede ser muy ingenuo, por no decir que soberbio).

Empezando a hacer conclusiones,

…no es tan difícil ver que el capitalismo está bien porque:

  1. Produce riqueza y genera empleos.
  2. Establece una dinámica de competencia en pro de la calidad.
  3. Establece la organización y las dinámicas sociales por iniciativa propia sin requerir de la autoridad.

Sin embargo, y como bien se sabe, lo anterior, o sea, el capitalismo, no representa un programa o proyecto de construcción de sociedadcomo en cambio sí es una instrumentación muy capaz de ‘producción de riqueza’, más no de bienestar generalizado. El capitalismo es un instrumento — muy propio de la economía — para producir sin brújula, sin intereses socio-civilizatorios. Avaricia

Las doctrinas liberales y neoliberal,

…desde la misma disciplina de la economía, han intentado hacer creer que el capitalismo contiene de manera intrínseca una correlación social, lógica y natural. El darwinismo social y las jerarquías sociales; la ley del más fuerte y la clasificación humana.

Por lo tanto, todo iba bien con el capitalismo hasta que tampoco resulta difícil darse cuenta de que lo que tenemos en realidad es:

  1. Las riquezas producidas son ciertas pero finalmente ajenas de las sociedades donde se trabajan, dejando solo una pequeña proporción de la misma y concentrándose en un grupo pequeño del lugar, o en otro lugar. El estado de bienestar común al que todo gobierno está obligado a garantizar no accede a esta riqueza, pero sí se ocupa de establecer las políticas públicas que favorecen su creación y su extracción. También es cierto que se generan empleos, pero que reparten recursos apenas para sobrevivir, limitando en tiempo y creatividad la máxima de vivir en libertad y bienestar. La esclavitud fue abolida en su forma más literal para pasar a una especie de condicionamiento de la libertad, pues sin recursos suficientes, la libertad es casi imposible. Es justo el caldo de cultivo que engendra un problema de avaricia y egoísmo.
  2. Establece una competencia que a todas luces es inequitativa, imposibilitando la capacidad de cualquiera para competir contra las ventajas de los grupos grandes y poderosos. Donde se pregona la libre competencia empresarial, lo que en verdad hay es rapiña por puestos dentro de las corporaciones apoderadas del mercado para que les derrame un poco de su riqueza a cuenta gotas, por un salario y un horario penitenciario, que también exigen una lealtad incondicional. Se suele hacer creer que siendo lo suficientemente astuto, se llega a las cumbres corporativas y de la escala social como un premio meritorio solo de mentes privilegiadas, pero no es así como simplemente por el lugar y la familia, en donde te toca nacer, más algunas otras características muy superficiales como origen del apellido, color, rasgos y género. Es decir, es el caldo de cultivo idóneo para generar problemas de racismo, clasismo, sexismo, y demás formas de discriminación social.
  3. El tamaño entonces, de la autoridad se erosiona por las fuerzas que compiten a toda costa por maximizar ganancias, recurriendo a influyentismos, nepotismos, etc… que al final, son conductas inmorales, o sea, de corrupción. Además, no hay más motor que el consumismo, por lo que también se encuentran todas las formas para exponencial este sin miramientos ambientalistas. O sea, es otro caldo de cultivo para problemas de corrupción.

Tal vez los padres de las teorías capitalistas, liberales y neoliberales

…tenían como yo, una gran confianza en la inteligencia y pensaron que dominaría la buena voluntad sobre las malas y entonces, efectivamente, una mano invisible haría respetar las diversas libertades sin gran necesidad de la autoridad. Sin embargo, de los primeros que pensaron el capitalismo que se nos venía, Adam Smith, siempre supo que no sería asíY hoy baste con citar lo que recientemente al respecto nos dice Joseph Stiglitz:

Las teorías que desarrollamos explican por qué los mercados sin trabas, a menudo, no sólo no alcanzan justicia social, sino que ni siquiera producen resultados eficientes. Por determinados intereses, aún no ha habido un desafío intelectual a la refutación de la mano invisible de Adam Smith: la mano invisible no guía ni a los individuos ni a las empresas — que buscan su propio interés — hacia la eficiencia económica.

Las conclusiones se complican cuando quieres aplicar tus convicciones a tu vida cotidiana.

¿Cómo conciliar estos ideales con las formas de vida que nos fuerzan a adoptar mecanismos establecidos para conseguir los recursos que terminan traicionando a los ideales?

Y es cuando parecen incongruentes las personas que pensamos de izquierda pero vivimos de rentas u otras formas muy capitalistas. Pero no. No tiene por qué haber incongruencia. La producción de riqueza no traiciona en si a los ideales mientras, con brújula, se pueda impedir el abuso, y la limitación de las libertades de otros. Existen ya, mecanismos que aplicados eficientemente lo pueden empezar a lograr: repartición justa de utilidades, pago de impuestos, implementación de todas las prestaciones laborales, etc. Y seguro que existen muchas otras formas, todas ellas, políticas públicas de naturaleza social, que por ende terminan requiriendo una autoridad fuerte y eficiente que las implemente.

Las críticas hacia las personas que viven adaptadas y que incluso, han sido de la parte privilegiada son muchas veces absurdas. No es necesario ser un inadaptado para saber que lo que se está haciendo es incorrecto y grave. Hay quienes han decidido participar en la resistencia. Otros al combate franco. Y otros han preferido ser pragmáticos y sobrellevar su disentimiento en silencio, o tan solo manifestarlo en su círculo más cercano. Quizás solo lo manifiesten a sus descendientes aunque su vida cotidiana sea una perfecta adaptación al sistema. Quizás este soy yo.

He querido escribir todo esto sin caer en dogmas,

…empezando por no utilizar el vocabulario usual de las contra-partes pues dentro del clima que se vive han sido totalmente banalizadas y devaluadas por completo, de manera que la discusión se vuelve imposible, pues cada uno de estos conceptos ya lleva su propia descalificación adherida. Por ejemplo, veamos esta nube de palabras mutuamente satanizadas por cada contra-parte:

Y he dicho que lo he intentado pues creo que no lo he logrado totalmente, y seguramente habrá quién así me lo reproche.

El escenario actual en el que vivimos atraviesa

…por el cambio de liderazgo político que contiene además la fuerte animadversión personal por la(s) persona(s) que lo representan. Y aunque se supone que son menos, son más ruidosos y poderosos económicamente, por lo que el enfrentamiento se agrava. Tiene mucho contenido emocional y se nubla mucho lo racional. Lo racional es base elemental para la inteligencia: he aquí mi temor por el momento. Sin embargo, aunque sé muy bien que mi pensar contiene mucho de utopía (idealismo), no puede ser otra dirección hacia la que me puedo dirigir.

A pesar de mi idealismo, tampoco soy partidario de la perfecta y absoluta igualdad, aparte de las oportunidades. Por su puesto que creo en una diferenciación social producto de diversas cosas y no nada más del esfuerzo, pues no sería en éste en el que basaría mi convivencia social. También sería producto del anhelo, y forma de ser distintos de cada quién. Lo que no es aceptable es que las diferencias económicas sean tan opulentas y contrastantes como las actuales, y las que favorece el sistema que hemos tenido. Tenemos que reducirlas, aunque borrarlas tampoco es deseable… ni creo que sea posible.

Sabemos que a nivel local sucede lo que a nivel Global y que se muestra aquí en la PIRÁMIDE DE LA DISTRIBUCIÓN DE LA RIQUEZA:

Otra forma de representarla es mediante una gráfica más o menos así:

Pero hay que tomar consciencia de que la realidad es así de absurda, en donde una muy reducida cantidad de la población posee los recursos iguales o mayores que los que poseen entre la gran mayoría del resto de la población:

Y luego, pues bueno, lo que se intenta tapar con el dedo es que la movilidad social es casi imposible mediante los mecanismos que existen actualmente donde los pocos del área naranja se ocupan de impedir que sea diferente, mediante cosas como la meritocracia y el echeleganismo:

¿Cuál es el problema en las personas que vean deseable una distribución más cercana a la siguiente gráfica?  El “cómo” será de humanos más inteligentes que astutos:

Nadie bajo el umbral de pobreza, un rango diferencial sensato entre los que menos tienen y los que más tienen, y movilidad real a todo lo ancho.

  • *   *   *   *   *   *   *

Muchas cosas hay en este tintero. Intentaré continuarlo cada vez que pueda, pero hasta aquí dejaré este resumen de lo que pienso sobre la inteligencia en los tiempos de la astucia.

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