División

Qué impresionante ver al pueblo americano tan dividido ¿no creen?

Y bueno, en México llevamos tiempo viviendo una polarización similar nada envidiable.

¿Serán fenómenos iguales? No son idénticos pero han de tener cosas en común.

No vengo ahora a precisar estas similitudes y diferencias que son temas apasionantes. Sin embargo ahora estoy más ocupado en sumarme al esfuerzo de evitar, procesar y superar esa división.

Nunca en mi vida me he sentido afectado por esta división social. Y si tantito lo hubiera sentido, habría pensado que estoy del lado correcto, por ejemplo, en la porra de las chivas jugando contra el América, je.

Y lo digo así, porque nada desearía más que lograr lo que se ha logrado cuando en una misma familia hay fanáticos de uno y otro equipo, sin que esto impida la convivencia y el disfrute del deporte y la competencia más hermosa del mundo: el fútbol.

Me he propuesto desde hace un tiempo, hacer una labor (en Twitter) de conciliación entre tirios y troyanos: famosos contrincantes de la batalla más célebre de la historia: la Ilíada. Y creo que solo en el intento, hay grandes logros.

Podemos tener preferencias políticas (futbolísticas) diferentes, pero la verdad es que por más que sea relevante, en la esencia de nuestra convivencia poco importa.

Lo importante es que podamos dialogar. Hablar. No hay necesidad de ofender, y hasta esa sensación de antagonismo que se confunde con el odio, desaparece.

Citaré a un maestro:

“Aunque todos los países están constituidos por más de dos formas culturales, la mayoría se están fracturando en dos. No es casual que también hay una bipolaridad en la lucha socioeconómica. Esto ha sido pronunciado por la desigualdad que se ha estirado mucho, tensando la cuerda hasta romperla.” ~AF

Otro gran maestro dice también que “estas disputas ni siquiera se están dando entre clases opuestas, sino entre miembros de la misma clase (oprimida) donde unos creen que pertenecen, o representan, al 1% que realmente es la clase de arriba”.

Trump y López Obrador, como muchos otros, no son el problema: son el síntoma. Lo que debemos cambiar es nuestra convivencia, y entonces el síntoma será distinto.

No importa lo que prefieras o no de la política, te quiero igual, o más incluso.

2 comentarios

  1. Sergio · noviembre 7, 2020

    Una vez terminado el juego, todas las piezas regresan a la misma bolsa.

    • M G · noviembre 7, 2020

      Es correcto, como en el ajedrez.

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