Cómo es el Mundo sin capitalismo, pero con lo que nos encanta del capitalismo

INTRODUCCIÓN

[Esta es la primera de una serie de entradas dedicadas a la especulación razonada de un futuro mejor, utopía quizás, de nuestro Mundo. También es la conclusión.]

El análisis de los términos en la frase (tipo eslogan), y sus derivaciones en otros más, nos deja ver un significado distinto de como se entiende hoy el capitalismo. Podríamos pensar que estoy haciendo una deconstrucción malintencionada y tendenciosa para desfigurarla de sus conceptos loables de origen. Pero no es así, más bien, lo que intento es demostrar cómo, esos loables conceptos de origen, se han desvirtuado con el tiempo, convirtiéndose en algo distinto. Ha sido el tiempo y los intereses mercantiles, los que los han venido a deconstruir en lo que hoy es.

A la vez, pretendo que esto también nos deje ver, desde el supuesto ficticio de su desaparición, como podría ser una utopía, suponiendo que sería sin capitalismo, pero con lo que nos gusta de este. Y es que es muy importante, para cualquier intento de futurología utopista, hacer el análisis desde: DÓNDE VENIMOS, DÓNDE ESTAMOS, Y HACIA DÓNDE PODRÍAMOS IR. Así, para la utopía buscada, todos los argumentos a favor de un mundo mejor, se basan en un análisis que demuestra que el capitalismo no solo es responsable de nuestros peores problemas sociales y ecológicos, sino que contiene también, los medios para su solución, así como las semillas del nuevo mundo que vendría después.

Después de todo, el principal impulso por creer en la posibilidad de mejorar, no es la creencia de que el mundo sin capitalismo es una sociedad mejor, sino que este capitalismo es insoportable e inaceptable, por lo que también es innecesario.

El capitalismo visto así, no como un sistema, sino como la forma perniciosa en la que evolucionó nuestra interacción entre nosotros, y entre nosotros con el medio, nos aclara que es iluso pensar en desaparecer el capitalismo espontáneamente, pues lo desapareceríamos todo, pero con un mundo sin capitalismo, estamos más exactamente diciendo: un mundo sin las formas perniciosas en la sociedad. Que hoy son muchas, y muy graves.

Apariencias

Me temo que, con lo anterior, nos podríamos estar dando cuenta de que lo que nos gusta en realidad es la apariencia, pues sus ideales de fondo están realmente desvirtuados. A pesar de esto, no podemos soslayar que las apariencias son finalmente el reflejo de un fondo que ahí está ¿no será el capitalismo, en sí, solo una ilusión óptica?  ¿No estamos ante un paradigma especialmente estético?

Lo agradable y lo desagradable es lo primero que impacta nuestros sentidos, y hemos hecho una correlación perversa de esto con riqueza y pobreza, respectivamente. El capitalismo se viste así mismo con grandes contrastes de calidades, densidades y cualidades cromáticas. Infraestructuras y bienes inmuebles (construcciones), que se corresponden directamente con las zonas ricas y las zonas pobres. Es, además, revestido con el colorido de la publicidad mercantil: instrumento por excelencia de la competencia de mercado. Los contrastes se reflejan en el color que hace suponer que hay vida y muerte según la viveza cromática: lo bueno y lo malo.

Pero no perdamos de vista que capitalismo son ambas partes simultáneamente; la que nos gusta y la que no nos gusta. El capitalismo solo se define así: como el contraste, lo desigual y en gran proporción. Y claro, la que nos gusta es la que brilla con cualidades estéticas que se corresponden con calidades estructurales de vida.

La estética del Mundo sin capitalismo no reflejaría este contraste, y me atrevo a pensar, a contra sentido de lo que muchos piensan, que en ello reside un potencial estético mucho más grandioso.

El Mundo sin capitalismo, pero con lo que nos gusta del capitalismo, no sería capitalismo, ni luciría físicamente como tal. Estéticamente sería un reflejo de una sana convivencia de los seres humanos entre sí, y con el medio.

Lo mismo que sucede con la apariencia del mundo capitalista, sucede con todo. Por ejemplo, en el arte y la tecnología. Los productos del sentimiento y del pensamiento dejarían de ser un reflejo de efectos perniciosos, y serían un reflejo de efectos más armónicos entre los seres humanos y el medio. Si este sería más tradicional, disruptivo, sicodélico, o no, no lo sabemos, tendríamos otras categorías.

La utopía, como la libertad y la salud, tampoco es un fin máximo y perfecto… es una sana ecualización de sus niveles, en los diversos componentes de la biosfera terrestre.

eL aRQUIFANTE

Un video ya antes publicado aquí, que viene muy pertinente:

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