El Mundo sin Capitalismo

Geometrías y su deconstrucción

Nos encanta nuestro mundo capitalista

No podemos negarlo. Aún en la divergencia ideológica hay cosas del capitalismo que si desaparecieran de golpe extrañaríamos en demasía. Es normal, pues estamos inmersos en él. Quizás solamente las generaciones demasiado jóvenes pudieran tolerar su desaparición. Lo sabemos representado en Las Vegas como su imagen más icónica. Llena de luces y espectaculares, rascacielos, edificaciones monumentales, etc. Noches llenas de diversión por las calles, tiendas por todos lados en donde conseguir todo lo que se pueda ocurrir; anaqueles en el supermercado con más opciones por artículo de los que puedo experimentar en una vida. Boletos de avión para viajar a cualquier lugar del mundo, y, sobre todo, la ilusión de poder hacerlo. Lo más importante… la ilusión de la probabilidad de llegar a ser un día un multimillonario que pueda tener hasta una isla propia.

Branko Milanovic en su libro, Capitalism, Alone: The Future of the System That Rules the World escribe: “La dominación del capitalismo como la mejor, o más bien la única, forma de organizar la producción y la distribución parece absoluta, que con los sistemas feudales demolidos, y las batallas ideológicas entre fascismo y comunismo resueltas, quedó como un claro ganador.”

Con todo esto, para qué pensar en otra cosa. Además, cómo sería ese Mundo sin capitalismo si no puede ser así de prometedor. El capitalismo no tiene rival en su capacidad para producir abundancia material y coordinar el uso de recursos escasos. Pero más allá de ese éxito funcional, las sociedades capitalistas también inculcan un conjunto de valores comerciales que refuerzan su supremacía y recompensan su expansión hacia otras esferas de la vida.

Así como en el documental Aftermath, population zero: The World witout Humans es una especulación de cuánto tardaría la naturaleza en borrar todo vestigio de la civilización humana, estaría bien hacer el ejercicio con el sistema que priva hoy en día: Aftermath, capitalism zero. The World without capitalism sería una especulación de cómo sería ese otro mundo si de pronto y de golpe, desapareciera el capitalismo.

Esta especulación no tendría sentido si no es hacia un mejor lugar. Porque podríamos especular en que sería igual, o peor. O sea, nuestro supuesto puede ser una distopía. Pero si creemos en la ideología como un vehículo honesto para alcanzar mejores instancias, solo tiene sentido si nuestra especulación se dirige al ideal; a la utopía. ¿Cómo sería entonces esa utopía?

No son opuestos, son divergentes

Nos encanta nuestro mundo capitalista, no podemos negarlo, pero también nos gusta porque la gran mayoría no conoce otro.Y quienes lo conocen están aún más deslumbrados por este. Por ejemplo, se dice de los cubanos que emigran de aquel otro mundo, o del experimento socialista llevado a cabo por el bloque soviético en Europa del Este, como pruebas de lo indeseable que pueden ser las opciones no capitalistas. Bajo esa luz, parece un absurdo decir que el sistema dominante liberal y capitalista sea perverso y nocivo.

Bajo otras luces menos intensas, hasta los convencidos pueden aceptar algunos defectos en el sistema liberal capitalista en el que vivimos. Sin embargo, se piensa que son problemas tangentes, algunos graves, pero no estructurales por lo que bastarán hacerse algunos ajustes para rectificar. Es decir, que están convencidos que el camino en general es el correcto: liberal y capitalista.

A estos se les tacha de tibios centristas, inconformes pero adaptados, que no están radicalmente opuestos al sistema como lo estaría la ideología de izquierda, socialista y comunista, pues la opinión de estos sobre el camino en curso, sí encuentra perversión, vicio y nocividad. Pero ver los argumentos como opuestos resulta engañoso pues se cae en una errónea contraposición de los conceptos, cuando no es así. Más bien, está en la profunda interpretación de los mismos dónde está la diferencia. Veamos estos.

Liberté, Égalité, Fraternité

Los conceptos esenciales del liberalismo, derivan de los conceptos de la revolución francesa, y como el nombre lo dice, se fundamentan en la libertad: de asociación, de religión; de expresión; de mercado o capitalismo; la igualdad ante la ley de todo individuo sin distinción de sexo, raza, origen o condición social; y el Estado de derecho o imperio de la ley al que deben someterse los gobernantes. Ante tales ideales, sublimes y morales, no existe objeción alguna. Incluso, esta era la izquierda.

Sin embargo, la forma en que se han materializado ha dado a la libertad el papel primordial, y dejando la igualdad (egalité) como un producto consecuente y supeditado a la condición de libertad. Igualmente, con la fraternidad. Lo curioso es que la igualdad, es parte central del programa del contrincante ideológico, y hoy en día los liberales lo consideren como conflicto.

Este confinamiento de la igualdad va motivado por el supuesto de brindar mayor libertad a los individuos, proponiendo que del cuidado acucioso personal se devendrá automáticamente en un colectivo bien cuidado. Primero el individuo, y así, supuestamente, crecerá el colectivo armónicamente.

Emanan después muchos otros conceptos ligados al pensamiento liberal como competitividad, creativa productividad, dinero, progreso, independencia, la propiedad privada, la superación personal; el esfuerzo, el mérito; el empoderamiento y el emprendidurismo; la fama y el éxito (entre otros). Veamos cada uno, pero antes veamos la otra ideología que compite con la liberal.

Socialismo y comunismo

En cambio, del socialismo y comunismo tenemos por sus nombres: la sociedad y la comunidad. A este le emanan después: la igualdad, la justicia social, la emancipación de los pueblos y los trabajadores; materialismo histórico, y el combate a la enajenación o alienación materialista (entre otros). La principal diferencia es que este se centra más en el colectivo, que en el individuo como lo hace el liberal.

En consecuencia, parecería que estas ideologías priorizan el colectivo sobre el individuo, pero en un estricto seguimiento de la teoría de sus fundadores se trata de: una propuesta que desde el inicio pondera ambas de igual manera, entendiendo lo como una simbiosis dialéctica inseparable, indivisible e indispensable. En todo caso, cuando se habla de ponderar el colectivo sobre el individuo, se entiende como un paso en la persecución de ese balance.

Teoría de conjuntos y de vectores

Pero viéndolo bien, no encontramos contraposición lingüística entre los conceptos de uno y del otro, como en cambio, en el terreno de la guerra ideológica los encontramos en nuestras discusiones diarias. Verlos como cosas contrapuestas es una de las más usuales disonancias falaces en las que caemos, donde de manera falsa situamos argumentos en extremos inexistentes, como blanco o negro. Si pudiéramos empezar a dibujar esto, me imagino que sería más o menos así…

Tenemos estos conjuntos:

Figura 1

Posteriormente, en persecución del ORDEN UTÓPICO (ideal) recurrí a los principios de orden geométrico y teoría de los conjuntos para conformar algo así:

Figura 2

Donde cada conjunto está contenido en el otro como subconjunto, que además toman su forma homogéneamente derivado de la redondez del conjunto Universo que es la Tierra. Es importante notar lo paradójico que resulta darse cuenta que tanto unos como otros han declarado en su programa teórico que el objetivo es siempre el de bien común, donde el bien individual, la libertad, la economía, las culturas, lo social, y demás ámbitos estarían más o menos amalgamados en lo mismo. Es decir, la UTOPÍA se ha convertido en una especie de visión compartida, aunque las formas de llegar a ese punto sean distintas. El liberal-capitalista mediante los mecanismos del individualismo y el libre mercado. Y el socialismo-comunismo mediante la propiedad en común y la abolición de clases, del Estado y del dinero. Pero, a reserva de los impulsos fascisto-esclavistas que desgraciadamente persisten en sus deseos de dominación y subyugación, los programas honestos tanto de la derecha como de la izquierda apuntan a la libertad, la fraternidad, la justicia, el balance y la felicidad de todos (o sea: bienestar común).

Entonces tenemos una especie de ecuación donde la flecha gris (vector) representaría la forma o estrategia para lograr llegar ahí:

Figura 3
Tanto por unas vías como por otras las intenciones son las de llegar a ese punto de equilibrio utópico de bienestar para todos (incluyendo el medio ambiente). El centro de todas nuestras discusiones está entonces en las formas de alcanzarlo. La flecha gris que es principalmente el vector del tiempo durante el cual se ejecutan los ensayos para alcanzar ese punto.

Figura 4

Dentro del vector del tiempo, aquí se han insertado cuatro vectores en representación de las corrientes ideológicas más conocidas, que a su vez están derivadas de las nociones de izquierda y derecha con sus dos opciones, autoritario o libertario. O sea: liberalismo, comunismo, autoritarismo, y anarquismo.

Figura 5
A diferencia de cómo se disponen en el Political Compass  donde se coloca un punto cero en una gráfica bidimensional (con dos ejes), efectivamente, aparecen las posturas contrapuestas en escalas numéricas. Pero en realidad, esta es solo una representación de lo mismo, donde el tercer eje (Z) viene siendo el tiempo (visto de punta), y cada punto en la gráfica es también un vector visto de punta. Como si viéramos la Figura 4 pero desde el punto de vista de la Utopía, en retrospectiva, y viéramos los vectores como puntos acercándose como meteoritos.

Es como si se tratara del colisionador de hadrones, que es un túnel —tiempo— por donde se desplazan las partículas, las ideologías, registrando vectores:

Figura 6

En realidad, por más diferentes que puedan ser las vías encaminadas hacia el mismo punto, es más fácil ver que no pueden ser exactamente opuestas puesto que por lo menos se dirigen hacia el mismo lugar. Esto hace que más evidentes los absurdos que en algunas discusiones se manifiestan como tiene el honroso primer lugar la falacia que por ser comunista una persona no es congruente si usa un teléfono móvil de marca cara y famosa, dícese, iPhone.

Sin embargo, la más significativa de las disonancias de falsedad es la que asocia al comunismo y al socialismo con la falta de libertad por no ser liberales. Es el más significativo porque de ahí se derivan muchas otras que hay que comentar.

Los que pensamos y criticamos que el sistema dominante liberal-capitalista nos está perjudicando, por supuesto que NO pensamos que lo malo sea la libertad, ni el mérito, ni el interés por el individuo, la competencia, la creatividad, la productividad, la autonomía, el esfuerzo personal, la fama, y el éxito. Sin embargo, la manera en que están considerados son distintas. Vayamos hablando, aunque sea de manera superficial, de cada uno. Pero antes, veamos la libertad y el sistema.

La Libertad y el Individuo

Por lo que entendemos como libertad podemos pensar geométricamente en opciones que empezando por un punto medio en donde los individuos, representados por los puntos magenta, se encuentran a una distancia del otro, compartiendo una fracción del espacio vital lo suficiente para que signifique una sana convivencia, puesto que hay necesidades recíprocas, como en cualquier relación entre seres sociales (como los humanos). Hacia un lado los espacios vitales se intersecan y se van compartiendo en proporciones cada vez mayores. En cambio, hacia el otro se separan al grado que los espacios vitales se confunden con el espacio vacío circundante. Se podría entender que la libertad en ambos extremos se ve comprometida de lo que realmente significa la libertad como un valor esencialmente humano, determinada por las fuerzas de interdependencia y complementariedad.

Figura 7
Cada individuo, punto magenta, tiene un espacio vital representado por una especie de atmosfera que le engloba. Este es un espacio vital porque es necesario para poder vivir sin estar adherido a agentes externos que nos impidan tener acceso a los elementos que necesitamos como el aire, la luz y el alimento. También es en este espacio donde se da la convivencia con los otros, que necesita ser compenetrada con otros para mantener la posibilidad de la comunicación con el colectivo en diferentes niveles. Se entiende que demasiada compenetración puede ser intrusiva, y la escasa o nula compenetración son el aislamiento, y el desapego sensorial.

La libertad entendida como un valor de naturaleza moral, tejido entre lo colectivo y lo individual, conlleva una tensión que viene a ser el meollo de todo conflicto. Como ser social, en la humanidad la libertad no puede ser entendida como un valor absoluto de infinita capacidad de movimiento según nuestra voluntad individual, puesto que la voluntad está delimitada por necesidades de interrelación y complementación con los demás miembros del grupo. A estas relaciones las entendemos como responsabilidades, obligaciones, y también, como derechos naturales. Por ejemplo: el derecho a la comida, o de habitar en un suelo. Y también las responsabilidades y obligaciones de cuidar el suelo y los cultivos.

La libertad perfecta y absoluta, será en todo caso el equilibrio justo y perfecto entre este intercambio de satisfacer-cooperar, dar – recibir.

Las voluntades individuales, en su natural interrelación, está en continua fricción tanto con voluntades propias, como de los otros miembros del grupo. Así, los individuos ejercen una fuerza que afecta limitando la libertad de los otros. A esta fuerza le llamamos poder. Toda relación entre individuos es una relación de poder. Este es ejercido por individuos, pero también por grupos de individuos organizados a los que hemos llamado de muchas formas, pero que hoy en día lo conocemos como el Estado. El Estado a través de sus leyes le dan forma al sistema (que hoy tiene forma piramidal).

De la Figura 7
en donde el poder se ejerce entre individuos, le agregamos el Estado:

Obtenemos: Figura 8

…donde aparece el Estado ejerciendo poder sobre los individuos. A las fuerzas de poder que se ejercen entre individuos se le suma la ejercida por el Estado, afectando ese espacio vital representado como una atmósfera alrededor del individuo

A las fuerzas de poder que se ejercen entre individuos se le suma la ejercida por el Estado, afectando ese espacio vital atmosférico alrededor del individuo. Esto hace que nuestra libertad, ese espacio vital para movernos a voluntad, se ve delimitado tanto por las fuerzas de poder de los individuos con los que interactuamos, como con las fuerzas de poder del Estado. Es así al grado de que casi toda interacción entre individuos ha quedado intermediada (regulada, supervisada, y sancionada) por el Estado. Nótese que el intercambio mercantil es otro de esas interacciones entre individuos al que se le han establecido reglas grupales que son responsabilidad del Estado. Es decir, que son parte del poder ejercido por el Estado.

En el sistema liberal merito capitalista, desde su programa con especial énfasis en depositar el poder en el individuo más que en el Estado, se pretende reducir esta intervención del Estado para mantener al individuo lo más libre posible. Esto es una idea francamente noble y muy deseable que debe apreciarse como tal. Sin embargo, el devenir de nuestro sistema se desvió mucho de tales ideales, y ahora veremos por qué.

Pero antes, veremos que, al priorizar la libertad del individuo, haciendo menor la fuerza de poder del Estado, apareció otra fuerza que de igual manera afectó al sistema: La fuerza de poder del mercado.  Y no habría sido así si no fuera porque los individuos encontraron que la competencia los fortalecía haciendo pequeñas agrupaciones. Esto es muy importante. Así, llegamos a la siguiente figura:

Figura 9
La libertad de los individuos se encuentra afectada tanto por otros individuos, el Estado y el mercado.

Con la separación del mercado como otra fuerza de poder, nos encontramos con un sistema cuyas gradualidades pueden hacer mayores combinaciones, como sucede en cualquier sistema de conjuntos con más de dos elementos. A continuación, vemos un esquema traído del libro de diseño básico de Wucius Wong, a lado de unas cuantas de las posibilidades de combinación que tiene nuestro sistema.

Muy pronto, el sistema, en su tránsito para desaparecer al Estado, se dio cuenta que no podía desaparecerlo por completo. Necesitaba de un ente que resolviera las diferencias que inevitablemente surgían entre las disputas de poder entre los individuos. Para poder objetivar esta única labor del Estado se debían fijar a priori unas reglas, pero como se deseaba disminuir el Estado, se pensaron las menos posibles: libre mercado y propiedad privada*. Pero inevitablemente fueron surgiendo muchas más, en la misma dirección ideológica liberal.

 (*de los medios de producción). (Estas reglas cada vez son más tendientes a eliminar tanto restricciones estatales como obligaciones a la riqueza).

El Sistema

Para el marco legal o mejor dicho, para todo ese marco al que le llamamos SISTEMA donde se establece lo JURÍDICO y SOCIO-ECONÓMICO, que consiste en las leyes que se suponen que nos ordenan la sociedad en todos los ámbitos, incluyendo el mercantil, voy a utilizar el siguiente esquema donde empezamos por el círculo que se supone es el subconjunto que le debería representar. Sin embargo, sabemos que se encuentra fragmentado. Estos fragmentos corresponden a estratos que se representan mejor por la bien conocida pirámide socioeconómica, donde los recursos son mayormente ostentados por los estratos de arriba. Es la estratificación de la sociedad en clases sociales y el tristemente célebre uno por ciento que posee la mayor cantidad de recursos, en color morado.

Figura 8

Nótese que la flecha amarilla señala una interrupción entre los estratos. Esta interrupción existe de manera real ya que existen circunstancias amparadas en el sistema de leyes que impiden la movilidad de abajo hacia arriba. Si no fuera así, no estaríamos hablando de una pirámide. Esta interrupción funciona como un filtro donde la dificultad de paso es mayúscula.

Nuestro mundo hoy

Así, lo que hemos podido conformar en lugar del ideal que hemos visto geométricamente antes, es algo así, un adefesio raro e imperfecto comparado con el ideal que deseamos:

Firgura 9

Aquí podemos ver como la libertad del individuo se ve afectada de una manera para los que están en la base de la pirámide, misma que aparece como un círculo achatado por las leyes del sistema. A su vez vemos como el sistema es un conjunto que invade espacio más allá del conjunto de los recursos naturales, y también vemos como este conjunto que representa a los recursos se interseca de manera desigual con los individuos dentro del colectivo. A su vez, vemos como la distribución de individuos dentro del sistema es muy concentrado para los de abajo, y mucho menos para los de arriba. He incluido el filtro a media pirámide y también puede apreciarse como la libertad de algunos individuos por arriba se sale del colectivo, incluso más allá del sistema e invadiendo lugares de los recursos que no están dentro del sistema.

¿Por qué?

No se trata de echar por la borda las cosas buenas que se hayan podido haber alcanzado por el camino que hemos tomado, pero tampoco desestimar una realidad en donde los beneficios están muy mal distribuidos, causando dolor y desdicha en muchos, pero especialmente acabando con las esperanzas de supervivencia de la humanidad en la Tierra. No soy alarmista, es una situación real.

La paradoja de las ideologías es que, si diéramos por sentado siempre las buenas intenciones, buenos sentimientos y la bondad en todas sus partes, cualquiera de ellas nos llevaría a sano destino. La complejidad de definir lo bueno y lo conveniente para todos no tiene muchas dudas en cómo debería ser la utopía, pero para lo que se debe hacer en el presente para alcanzarla resulta más que polémico. Entre la diversidad de circunstancias, y sobre todo, de intereses, aparecen múltiples aparentes incompatibilidades.

Por ello es que no son los supuestos objetivos y finalidades que persiguen la ideología liberal-meritocrática y capitalista en la que vivimos, sino los medios que ha propuesto para llegar, denotando además que tampoco son sus conceptos esenciales sino en cómo se les ha deformado con en el devenir histórico.

Está deformación deriva de una hermenéutica, es decir, de la interpretación que otros marcos teóricos han permitido. Y ese otro campo ha sido el que se importa del estudio del medio natural y que se conoce como darwinismo social. Como sabemos, es la comparación y aplicación casi literal de los principios de la teoría de la evolución de las especies, la ley del más apto (o adaptado) y de la selección natural, al terreno del orden social humano. Bajo estas consideraciones, resultan buenos por ser “supuestamente natural”, la desaparición, la inanición y el sometimiento de los más débiles. Si pasa en el reino animal; por qué no en el humano.

Los teóricos fundacionales del pensamiento liberal nunca lo vieron así, pero bajo estas otras acepciones, con un capitalismo cada vez más exigente, el orden social fue paulatinamente mejor descrito por la pirámide. Emana directamente de las gráficas econométricas, y el tamaño de los estratos la hacen con el tiempo, una pirámide con base más amplia, y cúspide más reducida.

Deconstrucción del lema liberal mérito capitalista contemporáneo

Pero en esencia, centrándonos en los conceptos, parece que no hay nada de malo en esos fundamentos que se sintetizan en una frase que suele ser algo así:

Todo esto, que es como el principio liberal mérito capitalista, que se repite hasta el cansancio, cual eslogan, estaría muy bien si no fuera por problemas que surgen cuando ser libre significa que la libertad de otros sea disminuida a cambio; cuando su esfuerzo real sea comparativamente menor con el esfuerzo de otros que por razones de privilegios creados lejanamente obtengan los mismos resultados; cuando su negocio productivo se fundamenta en una ventaja por una relación de abuso; y cuando esta riqueza creada se mantiene monopolizada por la descendencia que prescinde entonces de los valores de esfuerzo, creatividad y productividad para centrarse en un acaparamiento por los miembros de un grupo familiar. No son cuestiones menores, pues todo lo tergiversa.

A continuación, lo voy a analizar concepto por concepto. Y finalmente podremos aproximarnos más a qué es lo que hay detrás de lo que defienden los liberales mérito capitalistas de hoy…

Figura 10
Figura 11

Ok, entonces ¿Qué viene a significar la frase bajo estas consideraciones?

Frase original:

Ser libre para potenciar el esfuerzo personal y hacer negocio productivo que genere el mérito competitivo y excepcional de su riqueza para sí, y la pueda perpetuar a los suyos, sus más cercanos seres queridos.

Cómo se materializa en nuestra realidad:

Tener poder ilimitado para potenciar una muy amplia transacción a favor de uno, no correlativo al esfuerzo sino al mérito que las credenciales de clase ostentan, aprovechando las ventajas que permiten no competir sino tomar con excepcionalidad propia, y poder acaparar un sobrado bien familiar.

Figura 12

Como podría ser entonces una primera adaptación de esta frase en un Mundo sin capitalismo:

Las dudas a la interpretación de las premisas de la frase original se pueden catalogar en dos: confusión y gradación. O sea, algunos de sus términos están confundidos por otros a consecuencia de la intrusión de pseudo ideologías como el darwinismo social, y otros están malentendidos como absolutos, y no como la gradualidad que son. Empezando por el caso del término principal: libertad. La libertad es una gradación entre la total capacidad de tender hacia el deseo, y la imperiosa necesidad de interdependencia con el otro para lograr lo anterior (Fred y Jung). Esta tendencia se mueve en una franja de tonos entre uno y otro, sin divisiones definidas. De un lado está la supresión de libertad por el poder ejercido por otro, y del otro extremo, está la cantidad de libertad que desprende al individuo del tejido social, por la falta de un poder de cohesión, conduciéndolo a la soledad, y a la imposibilidad de empatía con otros. ¿Familiar?

Por consecuencia, otros términos de la frase son también cuestión de gradación, como el esfuerzo y el mérito. Ubicarse en un rango de la gradación entre absolutos, significa que solo son incorrectos en su interpretación como absoluto, pero una vez ubicado en cantidad de grados en la gama de gradación, son correctos. Correctos o adecuados, o buenos para el determinado fin.

La sana gradación

Es curiosamente también, muy comparable con la sana gradación en la condición física, o sea, la SALUD. La salud perfecta es el balance de una serie condiciones en cierta gradación. Ni más ni menor peso; ni más ni menor azúcar en la sangre; ni más ni menos ritmo cardiaco; ni más ni menos acidez en el cuerpo; ni más ni menos temperatura corporal; ni más ni menos hidratación; etc., etc., etc.

La idónea salud, como la idónea libertad, son balances de valores en gradaciones convenientes, por lo que las máximas y perfectas salud y libertad, son en realidad: un balance gradual. Nunca un absoluto máximo. La mejor libertad es la saludable.

Entonces, quizás podamos entender algunas cosas de los términos de la frase liberal mérito capitalista si las comparamos con la salud. Podemos decir sin temor al disenso que:

No todo grado de libertad es saludable, no todo esfuerzo es saludable, no toda transacción es saludable, no todo mérito es saludable, no toda competencia es saludable, no toda riqueza es saludable, y no todo ahorro es saludable. Sino que lo saludable está en su sana medida.

Esto nos lleva a que, así como hay que regular la medida de las condiciones para la buena salud, hay que regular las condiciones del sistema capitalista para su bienestar. Wait! ¿Regular? Sí, parece que sí.  Así entonces, cuál sería una mejor frase en un mundo sin capitalismo, con todo lo que nos encanta del capitalismo:

La Sana libertad | con el sano esfuerzo| en la sana interacción comercial | con el sano meritaje | y la sana competencia | en la sana sobria templanza | dentro de un sano marco de abastecimiento sostenible.

Véase siguiente figura para la comparación.

Hacer la comparación con la SALUD resulta muy útil, pues nos ayuda a comprenderlo de manera dual: nos muestra que su idoneidad no es un máximo, sino una adecuada ecualización de sus componentes, y que esta ecualización adecuada son lo bueno pues es lo equivalente a lo sano.   De aquí deriva a la ética como todo lo que está a favor de la vida, pero que no es solo la vida, sino la sana vida, lo bueno, lo moral.

Con los términos de la frase original aclarados de la confusión, y de la interpretación malentendida, resulta una frase casi perfectamente coherente y valida. Es decir, si…

Figura 14

Aquí tenemos la frase original en gris con la interpretación nueva en paréntesis, y las confusiones tachadas y sustituidas.

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