Qué significará La Revolución de las Consciencias

.

Revolución de las Consciencias: revolucionar y evolucionar el reconocimiento de la propia existencia. Nos reconocemos seres sociales o solitarios, fraternos o indiferentes, colaborativos o egoístas.    

Consciencia social: el claro y honesto reconocimiento de la posición personal dentro del antagonismo natural entre ser privilegiado o marginado, opresor u oprimido, y la postura a tomar ante esta situación, casi siempre fortuita.

Revolucionar la Conscienca es educar : Revolucionar y evolucionar implican un cambio en el razonamiento de las ideas individuales y colectivas como en la educación.

Educar vs hackeo programático: Se pretende aprender a razonar los cambios y no a razonar condicionadamente a los cambios (programar).

Paradigma ideológico: Modelo de ideas que tiene determinado el accionar de un grupo.

Cambio de Paradigma: metodología revolucionaria que cambia aspectos fundamentales al modelo vigente. Toda trasgresión progresista es un cambio de paradigma.


El sistema (liberalismo) en el que vivimos desde hace tiempo es producto de la influencia a la que se ven las naciones sometidas culturalmente. En este ideario, por no decirle ideología, reside las ideas fundamentales para que funcionen, más o menos, coordinadamente los aspectos sociales, económicos, políticos y morales. Las preponderancias de los mercados sobre medidas colectivas de protección social es una de estas, donde lo social, lo económico, político y moral se alinean para determinar lo que se entenderá como lo bueno y conveniente en todos estos ámbitos de manera, más o menos, congruente.

En coexistencia, las ideas de otro sistema ideológico, tienen diferencias sustanciales con el primero. Por ejemplo, la ideología marxista, para ser drástico. Y aunque el liberalismo es originalmente una corriente de izquierda, como lo es también la marxista, hoy en día parecen muy distantes, incluso, compartiendo algunos principios.

Sin embargo, la desinformación que reina, ha sembrado cosas que las distancian aún más, haciendo imposible que se puedan establecer diálogos entre las personas. En varios ejemplos que tuvimos en entrevistas durante la pasada marcha, pudimos ver que la gente tiene una serie de asociaciones que difícilmente se sostienen ante una rigurosa revisión teórica:

“Los obradoristas son izquierdistas, marxistas, socialistas, comunistas, estalinistas, masónicos, anticristianos, tiránicos, masónicos y satánicos.”

Parece solo anecdótico, pero desafortunadamente, es más sistémico. Se lo debemos a los medios y la libertad de expresión, que, sin menoscabo al derecho, ha sustituido en buena medida, a otro derecho; el de la educación. La formación no dogmática, ni programática, que sin tener que pertenecer a las academias elitistas, podría existir en la más elemental.

Mi teoría es que la mercadotecnia, es decir, la publicidad mercantil es simplemente abrumadoramente superior a cualquier cosa. El embate mediático que padecemos es a toda hora, en todo momento y lugar. Pareciera inofensivo, pues supuestamente, están anunciando productos diversos, noticias, comedias o series de diversa índole sin carga ideológica. Sin embargo, todos transmiten ideas propias de la cultura dominante, sin ser revisada teóricamente en sus contenidos subyacentes de fondo. Simplemente, se disparan a mansalva. Somos lo que consumimos, dijeron bien Bauman y otros. Y nuestro mayor consumo es publicidad.

Todo estaría bien, si no tuviera este consumo publicitario y propagandístico la cualidad de incidir dogmática y programáticamente en las ideas de las personas, a diferencia de como lo hace la educación deseable: crítica y razonablemente. Y sin embargo, ambas son, lamentablemente, educación, porque la mala educación también existe.

Así, vemos que, según sea este ideario, o marco contextual que delimita el pensar de un grupo, es que algo será bueno o malo. Este marco, confeccionado hoy por los medios, expresa como bueno todo lo blanco, rico, competitivo, católico, pro yanqui, etc. En consecuencia, a veces muy literalmente, todo lo contrario será malo, justificándose la ilación de adjetivos como izquierda, comunismo y satanismo (social, político-económico y religioso).

Y bueno, sí. Los medios y su propaganda hacen una síntesis sumamente simplista y ramplona, pero sí, un comunista es (no siempre) ateo, lo que para un católico puede resultar satánico o demoníaco. Y si al comunismo se llega por el marxismo y este es de izquierda, todos serán cosa del diablo.

La izquierda es ‘lo malo’ en el sistema liberal que vivimos y se confronta con los valores según otra sistema de valores, o marco contextual, o sea, ideario o ideología. ¿Cómo no vamos a estar colisionando?

Lo que para unos es bueno, para otros es malo. La revolución de las conciencias tiene que ver justamente con romper con estos marcos vigentes para confeccionar otros nuevos.

Pero… ¿será posible esta transformación de la forma de pensar entre visiones antagónicas? (continuará…)

Crédito: Máximo Allende María

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s