Nos diseñamos diseñando

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De las teorías de la tecnología y de la comunicación, especialmente de Mc Luhan y los medios, es que se descubrió un factor importante en el -que hacer- del diseño (cosa que es casi pleonasmo, ya que diseñar es hacer).

En el Diseño hay que denotar -cosa que no se hace mucho- que las herramientas (la tecnología) nos moldean; nos cambian; nos hacen de otras formas. Según sean las herramientas que usemos, así será la transformación de nuestro pensamiento. Esto supone una manera muy distinta de diseñar ahora que se usan los medios digitales.

De “el medio es el mensaje” podríamos extrapolar en forma exagerada y simplista: “el software es (o hace) el concepto arquitectónico” y aunque no es preciso, siempre estará ahí, subyacente, o intercalado entre las muchas capas conceptuales de algún diseño.

Yendo un poco más allá, hay que denotar también que casi todo lo que diseñamos viene siendo una herramienta/instrumento (tecnología) que usamos para otros fines, como la pala, el pico y la cuchara de albañil para levantar catedrales, y luego, la catedral en sí, para el ritual religioso, y luego, el ritual en sí para otro fin, y así sucesivamente. Al final, tanto la pala, como el ritual nos han transformado.

El vídeo de Jason lo hace reflexionar. Gracias otra vez, Jason

We build the tools and then those tools re-build us. In Architecture: our thoughts shape our spaces, we design the world but those spaces return the favor. So we build cathedrals spaces, but then, those spaces build cathedrals in our minds.

Aún no ha nacido el hombre del futuro

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HELSINKI LIBRARY / 2012 XEFIROTARCH / HERNAN DIAZ ALONSO

 

No solo en la ciencia ficción la humanidad ha estado a la espera de la llegada del hombre del futuro. Se le prevén tanto virtudes como defectos, según sea la visión utópica o distópica que se tenga. Algunas son más realistas y otras menos creíbles pero fundamentadas como los vaticinios de Ray Kurzweil, científico tecnólogo que ha postulado la cercana ‘singularidad tecnológica‘, en donde máquina y humano se estarían fusionando en el siguiente paso evolutivo del hombre.

Es muy drástico esperar que mañana naciera el primer humano predeterminado geneticamente, como se supone en la cinta GATACA, pero hay otras cosas mucho menos drásticas que tampoco se han dado, como por ejemplo, aún no ha nacido el primer hombre en el espacio.

Pero sin irnos tan lejos; aún no ha nacido la primera persona que no haya aprendido a escribir y dibujar con la técnica tradicional del lápiz. Misma que se describe como cualquier forma que consiste en manipular entre los dedos de la mano un instrumento parecido al lápiz como los gises, los crayones, los pinceles, plumas, etc, para pigmentar con su punta sobre una superficie plana, ya sea papel u otra cualquiera como una pared o pizarrón por ejemplo, y registrar un grafismo.

Desde su aparición, el escribir y dibujar han pasado por una evolución tecnológica que a pesar de consistir en infinitud de instrumentos y sustancias (grafitos, tintas, etc), nunca se han apartado de esta característica en donde el artilugio ‘tipo lápiz‘ se convierte en una extensión corporal, como sucede con toda tecnología (como la raqueta y el tenista).

La destreza física que tiene el humano en sus manos, no ha encontrado nunca competencia ergonómica y antropométrica alguna; ni con otras partes del cuerpo, ni con otra forma del instrumento, que con un delgado artificio de consistencias, pesos, y formas que solo varían levemente dentro de rangos muy pequeños.

Ya se estará observando que hoy en día contamos con una técnica paralela muy distinta: la digital, pero aún así; no ha nacido la primera persona que no haya aprendido a escribir y dibujar con la técnica tradicional del lápiz.

A pesar de que se nos asegura que hoy en día los bebés manejan los gadgets (dispositivos electrónicos) mejor que sus padres, a la hora del aprendizaje, tanto en casa como en la escuela, a escribir y a dibujar, se recurre a la técnica tradicional del lápiz, ya sea con gises, crayones, etc. Pero, no se nace escribiendo ni dibujando, por lo que vale precisar que la frase realmente adecuada es: aún no ‘se hace’ la primera persona que no haya aprendido a escribir y dibujar con la técnica tradicional del lápiz.

El genio no nace, se hace, reza el dicho por demás cierto y evidente en muchos casos aunque pareciera que no en todos. ¿Cómo ‘se haría’ la persona que aprendiera por otra vía, como la digital, única alternativa que me viene a la mente para aprender a escribir y dibujar?… esa es la cuestión, y permanece incógnita, pues aún no se sabe de caso semejante.

Y quizás nunca nazca, o más bien dicho, nunca se haga esa persona, pues es más factible que antes de que eso ocurra, serán las técnicas digitales las que adopten las formas ergonómicas y antropométricas de las tradicionales. Ya lo estamos viendo con los punteros tipo lápiz sobre tabletas y pantallas touchscreen, donde incluso, con los dedos es posible dibujar.

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Tradición vs Innovación

Lejos de considerar ‘lo tradicional‘ como viejo, caduco o superado, la técnica del lápiz a la que me he referido como tradicional, contiene virtudes insoslayables. Al menos hasta el momento, y nunca ha sido mi intención demeritar en lo más mínimo su valor. Esta técnica, como lo repiten sus defensores hasta el cansancio, supone implicaciones neurológicas muy importantes haciendo que en los procesos de escritura, y especialmente del dibujo, la conjunción de: mente-mano-lápiz-croquis se convierten en un poderoso mecanismo creativo sin parangón.

Más sin embargo, como sucede en tantos aspectos, justo como en el caso del libro y el ebook, la sociedad se escinde en una especie de confrontación entre conservadores y liberales. Sería ingenuo pensar que esta tensión que somete a la cultura a un proceso de selección similar a la natural, sea perfecta y que siempre sea justa y sabia, por lo que seguramente se han perdido muchas cosas valiosas de ambos lados. No obstante, sin ser tan idealistas, podemos decir que deja un balance positivo. En una lectura simplista podría pensarse de conservadores y liberales que por definición, mientras los primeros cierran filas, los segundos tratan de abrirlas. Y sin irnos a los extremos de los fundamentalistas del lápiz, ni del de los geeks, se matizan los conservadores en ‘regular‘ y los liberales en ‘alternar‘. Los primeros en regular ‘cuando‘ es el momento de incorporar técnicas digitales y también ‘cuanto’, pues piensan que la técnica del lápiz es fundamental y no debe distraerse con otras hasta que sea inoculada primero, y por completo. Mientras que los otros, lejos de pretender sustituir una por otra, proponen alternar, combinar, ‘paralelar’ ambas vías, pues acorde a la libertad que profesan, tratan de abrir opciones, alternativas y paralelismos, en un sumar simultaneidad y evitar restricciones.

Este liberalismo en diseño corresponde al efecto ‘creativo’ de ‘pensar fuera de la caja’.

El Medio Auto Transforma

¿Qué diría Marshall McLujan de esta disertación? Si atendemos su lema: ‘El medio es el mensaje‘, estaríamos justo ante la posibilidad de considerar al mismo ‘instrumento’, es decir -el medio- como el vehículo esencial del diseño, como en el artículo de God is in the Process. Pero más que pensarlo así, y yendo más a fondo en lo que McLujan quiso decir, es entender lo más significativo de todo medio tecnológico: te transforma; Nos diseñamos diseñando.

(Jason Silva lo explica aquí de manera emotiva).

El medio (tecnología) transforma y cambia la manera de pensar. Esto se ilustra con la frase: Para quien tiene un martillo todo le es clavo. El recurso determina en gran medida el resultado. Así ha sido explorado por investigadores (Zafer Bilda, , John S. Gero, Terry Purcell, y Jiang Lu) en donde experimentalmente se limitó a un recurso por grupo de trabajo. El cometido era generar ideas de diseño arquitectónico, o sea: imaginar soluciones. Y los recursos que podían utilizar por grupo eran; las palabras (verbal) a uno de los grupos, los escritos (textual) a otro, dibujos a lápiz (gráfico) al tercero, y computadoras (digital) al cuarto. El recurso debía ser exclusivo, sin combinarse, por lo que tres de ellos debían incluso evitar el hablar entre sí, pues ese era el recurso exclusivo de otro grupo.

Las conclusiones arrojaron para empezar, que el más prolífico fue el verbal: no por casualidad, el medio más efectivo para la generación cuantitativa de ideas es la interacción verbal. Sin embargo, las conclusiones cualitativas arrojaron una diversidad correspondiente al recurso utilizado sin que cualitativamente se pueda determinar una superioridad o inferioridad entre ellos. El nodo relevante aquí es la diferente aproximación al diseño según el recurso del que se disponga.

Efectivamente, así como existe una condición neurológica en la técnica mente-mano-lápiz-croquis, lo existe entonces también para todas incluyendo la condición mente-interfaz-software-esquema digital. (Aquí el esquema digital equivale al croquis). No existe razón alguna para concluir que la condición neurologica se forme exclusivamente de una forma y por el contrario, es demostrable que se desarrollan condiciones neurologicas para toda interacción del hombre y la tecnología. Lo que resulta evidente es que: ‘es diferente‘, y con esto tampoco significa que una sea superior o inferior, solo diferente. Luego entonces tenemos otro medio, otra opción.

Tenemos en la digital otra opción tan valida como la primera; la tradicional, ¿qué hacemos ahora? ¿La fomentamos o la relegamos? La diferencia parece ser ergonómica, antropométrica y por lo tanto kinestésica, pues mientras en la técnica del lápiz se implican habilidades corporales, en las manos, como sucede con los artistas, escultores y pintores, en las técnicas digitales se prescinde de ellas, pero se sustituyen por otras que pueden ser solo intelectuales, como la matemática y la racional, sin que esto signifique que tengan menos potencial artístico, pues lo principal deviene de la mente. Así se termina por implicarse una aproximación ‘distinta’ al diseño, y no un obstáculo o distracción para este.

El Lenguaje es el Medio

Con todo esto, vemos que es el lenguaje el medio, o tecnología primordial en la generación de ideas, o imágenes en nuestra mente. El lenguaje, según los lingüistas, conforma la manera de pensar, y por ello las culturas están determinadas por el idioma del grupo. El lenguaje se nos brinda en dos formas; lectura/escritura y discurso. En uno de estos, en la lectura/escritura se despliega otro layer o capa tecnológica a su vez, de dos vertientes gráficas: textos y dibujos (el dibujo es un lenguaje). Por lo tanto, este idioma transforma al artífice también pues es otra manera de pensar. A su vez, esta otra manera de pensar, tiene hoy otra capa con dos posibilidades de hacerse, implicándose dos formas distintas de pensar el diseño, como si fueran dos idiomas distintos hablando de lo mismo. Cada uno tiene sus peculiaridades.

Para quien tiene un compás todo le son círculos 

Para ejemplificar todo esto podríamos recurrir a lo visto históricamente con cada incursión tecnológica, y así como con la ilustración del martillo, diríamos que al inventarse el lápiz, para quien lo tenía, todo le eran planas que rayar. Al contar con un recurso tecnológico, el artífice procede a usarlo para llegar a sus soluciones. Cuando obtuvo el compás, todo lo resolvió incluyendo círculos. Así sucesivamente hasta que ahora en turno está la computadora. Sin embargo, es obvio decir que aquí no ha acabado este viaje.

Podríamos decir que apenas comienza y al parecer no todos lo están viendo.

Decir que la computadora es otro recurso tecnológico, realmente está empezando a resultar muy impreciso y precario, pues para ser exactos, la computadora es solo la plataforma, de otras plataformas, para otras herramientas, que son los programas diseñados para tareas específicas. Encontramos una sucesión de layers o capas tecnológicas que van desde la aplicación (programa) utilizada para un diseño, hasta el lenguaje –la técnica primordial– pasando por el ordenador y sus periféricos.

La evolución digital ha resultado vertiginosa. Durante un tiempo, sus herramientas se enfocaron en lo cuantitativo de la mera productividad con programas como el Autocad, sin embargo la evolución digital ha alcanzado ya la esfera cualitativa de la creatividad. Eso sin contar que el ingenio humano ya era capaz de utilizar creativamente las aplicaciones aunque no estuvieran enfocadas a la creación, sino a la producción. Desde aquí que se ha visto como este recurso ha transformado tanto a los efectos en el diseño como a los diseñadores mismos.

Sin embargo, como no ha nacido la persona que no haya aprendido a escribir y dibujar con la técnica tradicional del lápiz, se sabe que todos los artífices, famosos o no, laureados o no, utilizan una combinación o secuencia de estas técnicas en donde el lápiz precede el proceso, aunque la mayor parte se desarrolle posteriormente de manera digital.

¿Habrá nacido ya el arquitecto que NO haya aprendido a dibujar con la técnica tradicional del lápiz? (ver sig. entrada)

La historia de la arquitecta Zaha Hadid, pionera en recursos digitales es un caso de cómo los programas transformaron la manera de pensar el diseño desde su concepto, mientras que Frank Gehry muestra cómo el trabajo escultórico y manual con maquetas es otra forma de pensar el diseño que posteriormente se concreta gracias a medios digitales.

Todo esto exhibe en buena medida la idea que condena los afectos plásticos del diseñador por lo que se siente capaz de hacer y a desdeñar lo que no se siente capaz de hacer.

Lo que las posibilidades digitales han empezado a traer consigo van desde didácticas, al presentarse con visualizaciones cada vez más claras, hasta progresivas, por llamar de una forma esta posibilidad de manipular los diseños en formas cada vez más versátiles y potenciales. (Algo a lo que entre otros adjetivos han denominado como design by data , o diseño computacional, y que incluye cosas como el diseño paramétrico).

Si tiene posibilidades didácticas como progresivas ¿por qué no fomentarlas desde el inicio a los iniciados? Tampoco se trata de eliminar el lápiz. Si vemos con cuidado… ya está sucediendo. Los diseñadores han empezado a ‘diseñar’ digitalmente.

Conservadores vs Liberales en la Academia

Aunque parece una categoría política, las posiciones conservadoras o liberales lo son principalmente culturales. Las tensiones entre las fuerzas de cambio versus la resistencia han moldeado las culturas desde siempre. La labor de los conservadores tiene sin duda su valor consistente en salvaguardar lo valioso de la sociedad, como lo exitoso, ya sean costumbres o lo que sea. Para esto, aunque quizá no sea por gusto, es un hecho que se ven obligados a recurrir a las restricciones. Es decir, a prohibir para mantener bajo control las posibles transgresiones. Las transgresiones derivan en castigos y así se termina en cultura punitiva. Por el otro lado, los liberales no sólo creen más en el sano albedrío, sino que además desconfían en gran medida de la capacidad de la prohibición para conseguir sus cometidos. Implican una confianza en las personas al considerarlas un ser capaz de tomar sus decisiones de manera individual sin una imposición autoritaria.

En la academia los hay ambos, ¿qué postura sería más adecuada en el claustro académico? ¿Prohibir o Permitir? ¿Aplazar o Precipitar? Me inclino por liberar.

Drawing a scale of conservative versus liberal.

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Lápices vs Apps

Esta es continuación a una discusión que sostengo con colegas desde hace tiempo, se encuentra iniciada en la entrada de Geeks vs Fundamentalistas del lápiz, y que en aras de evolucionarla con fines didácticos, expongo aquí.

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Para efectos prácticos, se entiende por técnica del lápiz a toda técnica del tipo similar que consista en un instrumento del tamaño, peso y forma similares a un lápiz, ya sean plumas de ave, de tinta, lapiceros, portaminas, plumones, grafos, estilógrafos, crayones, etc. etc. etc. 

En qué estamos de acuerdo:

a

Coincidimos en que el uso de la técnica tipo lápiz es hoy, y viene siendo desde hace mucho tiempo, la forma convencional en el aprendizaje de la escritura —no solo de texto, sino simbólica de cualquier índole (dibujos y textos)—, y que se nos entrena a todos desde edades muy tempranas en nuestras vidas, con gises, crayolas, plumones, lápices, y demás implementos que consisten en la misma técnica antropométrica y ergonómica; haciéndolo el medio tradicional por excelencia.

b

Coincidimos, por lo tanto, en que los estudiantes están mejor entrenados en este uso de medios tipo lápiz, y no tanto por medios digitales con los teclados, punteros (mouses/ratones), pantallas, y principalmente los programas/aplicaciones. Así como tampoco con pinceles o cinceles de artistas y similares (pinceles de aire, brochas, pasteles, carboncillos, grabador, pirógrafos, etc.)

c

Coincidimos en que paralelamente a la escritura/dibujo mediante estos medios tradicionales es que también los instrumentos idóneos durante el proceso de la conceptualización del diseño, son y han sido los esquemas gráficos de simbolización como los croquis, los bocetos, bosquejos, diagramas, mapas, etc. Correspondiéndose mutuamente en un hacer-expresar/ expresar-hacer que se supone como una “forma de estar pensando” que implica funciones interiores y exteriores (mente y manos), y medios propios y ajenos (cerebro y lápiz).

d

Coincidimos en que en su más amplia dimensión, la arquitectura tiene parentesco con todas las bellas artes, (así como con disciplinas científicas y filosóficas). Sin embargo, de las artísticas, durante su conceptualización coincidimos en que se utilizan procesos más afines a la pintura, y la escultura. Por esto…

e

Coincidimos en que durante el proceso de conceptualización es particularmente afín el proceso de la técnica del lápiz con la PINTURA y sus similares (el dibujo, el diseño gráfico, la ilustración, el grabado, etc.) Sin embargo también…

f

Coincidimos en la posibilidad del uso de MODELOS tridimensionales (maquetas) como alternativa tan válida como la primera para la conceptualización del diseño, y en el parentesco de esta alternativa, más con la escultura que con la pintura. Requiriendo al creador de habilidades manuales un poco distintas a las requeridas por la técnica del lápiz, pero en consonancia con el principio de hacer-expresar / expresar-hacer, ya que se entienden a estos MODELOS como equivalencias a las formas esquemáticas bidimensionales hechas con el lápiz, o sea, los croquis, bocetos, etc.

(De aquí que surja el cuestionamiento de si existen además de estas dos, otras alternativas tan válidas. Por ejemplo, unas más emparentadas con otras artes; la música, la danza, la poesía, la literatura, la fotografía, o la cinematografía. Todo parece indicar que sí).

g

Coincidimos en que aprender a diseñar no consiste en saber usar las herramientas de dibujo, sino en saberlo aplicar creativamente en soluciones de diseño.

h

Coincidimos en que las ideas arquitectónicas proceden del intelecto: conocimiento + experiencia + creatividad, y no de la técnica que se use (tanto de las planteadas aquí: el dibujo y el modelado, como de otras posibles).

i

Coincidimos en que es importante que los estudiantes también aprendan a usar las nuevas herramientas de diseño (es decir, principalmente las digitales).

j

Coincidimos en que el aprendizaje de estas nuevas herramientas implican tiempo para el ensayo, y por tanto también del error, que por consecuencia provoca un entorpecimiento temporal durante los ejercicios de diseño.

(De aquí que surja la pregunta ¿qué momento será el mejor para esto?).

En qué NO estamos de acuerdo:

A

No coincidimos, o no hemos establecido con precisión que tanto compartimos o no, la opinión acerca de qué tanto y cómo influyen las técnicas usadas sobre la manera de concebir el diseño. En principio hay dos posturas:

No influye: la arquitectura se concibe independientemente del instrumento usado durante el proceso de conceptualización.

Sí influye: la arquitectura se concibe de formas distintas dependiendo del instrumento que se use durante el proceso de conceptualización. Nos diseñamos diseñando.

En caso de que la primera opción sea lo cierto, no tiene sentido esta discusión. Simplemente, lo importante está en el intelecto. Pero si lo cierto es lo segundo: donde el medio (o herramienta) nos transforma la manera de crear, las conclusiones podrían apuntar hacia que los medios digitales y los medios tradicionales no son sino solo dos de muchas alternativas creativas que pueden utilizarse para el diseño con efectividad equivalente pero efectos distintos.

La computadora no es una simple sustitución del lápiz de un diseñador. Representa un enfoque muy diferente al diseño.

B

No Coincidimos en la suposición que hace un puente directo entre mente, mano y lápiz con el buen diseño, o el mejor aprendizaje de este. Dicho de otro modo: no coincidimos en la superioridad de la técnica del lápiz para alcanzar el mejor aprendizaje del diseño, y la aprehensión del quehacer arquitectónico.

C

No Coincidimos en la opinión sobre el mejor momento para incorporar las nuevas tecnologías. Hay dos posturas:

Retardar su incorporación hasta que las formas tradicionales hayan sido lo mejor aprehendidas.

Incorporarlas paralelamente, lo antes posible, de manera que se expongan a diversas formas de enfrentar el proceso de diseño.


De estas diferencias, y de la coincidencia en que otros procesos son posibles (como los modelos 3d), surge la incógnita de si podrían las técnicas digitales, a pesar de que aún no se han incorporado a la antropometría y ergonomía como lo ha hecho ancestralmente el lápiz, llegar a ser tan bien aprehendidas como esta, y llevarnos a otros niveles de creación en diseño. (Yo sospecho como algunos otros, que ya está sucediendo).

En la academia me gustaría preguntar a los colegas: ¿crees que tu forma de diseñar sea la única forma que existe para hacer buen diseño? A la obvia, y esperada respuesta negativa, procedería con ¿crees que haya muchas otras formas para hacerlo, y hacerlo bien? Tras la esperada respuesta afirmativa, continuaría con ¿crees que los estudiantes de hoy deban solo aprender a diseñar exactamente como nos enseñaron a nosotros tiempo atrás?… Esta pregunta sería más difícil de contestar. Finalmente terminaría con ¿crees que sepas otras formas de hacerlo?… Y aquí comenzarían los verdaderos problemas.

Para empezar, aquí puede verse un compendio de modelos: How Do You Design?

English: Read More

En el proceso está lo nuevo



La forma de diseñar es forma de pensar (nos diseñamos diseñando)

En el diseño arquitectónico existe una usual estrategia relacionada con su método de procesar, que consiste en el traducir su concepción real (triDimensional) a vistas ortogonales y bi-dimensionales llamadas plantas, cortes y alzados. Este proceso además de ser efectivo, sumamente útil y práctico, fue por supuesto, acogido por la academia en forma natural, ya que no existían formas alternativas que le superaran. Todo buen diseñador y arquitecto acaba sabiendo que la realidad es que diseñamos imaginando objetos en tres dimensiones, que luego traducimos en sus vistas ortogonales correspondientes para establecer sus condiciones constructivas y de fabricación.

Sin embargo, en muchos casos este ‘saber’ no llega hasta avanzadas instancias, dentro o fuera del claustro académico, y se acaba teniendo que el efecto real (tridimensional) es un producto del diseño bi-dimensional y ortogonal de plantas, cortes y alzados. Dentro del proceso de diseño, pareciera que se comienza por las representaciones ortogonales y se termina en el volumen tridimensional. En sí, esto no significa algo malo, pues al fin tendremos un objeto arquitectónico tridimensional que inclusive puede tener muchas virtudes.
Lo importante aquí es notar que recientemente (y ni tanto) han estado apareciendo unas herramientas que pueden revertir el sentido, haciendo que podamos trabajar desde siempre en la realidad de la tercera dimensión, ya que su traducción a las vistas ortogonales se hacen automáticamente por un sistema digital. Es decir que podemos empezar por el modelo tridimensional y terminar por sus representaciones bi-dimensionales, que servirán como los documentos de obra y fabricación.

Actualmente, en la academia tenemos el problema de que estas representaciones no se hacen bien pues el uso de la herramienta es deficiente. Por lo tanto, el problema se solucionaría cuando su manejo sea eficiente, y esto dependerá del tiempo en que cada quien pueda habilitarse en su uso lo suficientemente bien.

Como docentes podemos contribuir a acelerar o aplazar tal cosa.

Por otro lado, estas nuevas herramientas se presentan cada vez más con mejores formas para trabajar en la tercera dimensión, prestándose para una mejor comprensión de la mismísima geometría en la que finalmente, se basa nuestro conocimiento sobre el espacio. Es aquí donde el estudio del mismo espacio puede ser mejor comprendido.* Luego entonces, la habilidad que los estudiantes pueden adquirir para dominar el manejo de los objetos en el espacio va aumentando a razón de menor tiempo que si lo consideramos mediante técnicas tradicionales**.  Esto supone una progresión en las posibilidades de composición formal que va adquiriendo el estudiante al ir dominando estas nuevas herramientas.
Actualmente, dicho dominio no se alcanza durante la carrera, a menos de que por cuenta propia, el estudiante se habilite en estas técnicas. Si lo hace previamente lo aprovechará durante toda su carrera, y si lo hace durante ella, llegará a su dominio, si acaso, en las últimas instancias.

Si el tiempo es oro, if time is money, se supondría que la incorporación de estas nuevas tecnologías convendrían siempre lo más tempranamente posible.

(Esta entrada es una continuación de Geeks vs Fundamentalists)
*Aquí me estoy refiriendo a la comprensión del espacio como entidad geométrica y formal. Las consideraciones estéticas, psicológicas y metafóricas, requerirán ir más allá.
**(Dentro de estas ultimas, la elaboración de maquetas seria una de las más adecuadas, ya que es el modelado en tres dimensiones de la forma).