La Risa, qué cosa tan complicada

¿De qué reímos cuando nos reímos? Y ¿por qué se ponen tan serios?

La risa es esa reacción provocada por la imitación de los hombres innobles, en inesperada solución equívoca y fea, según Aristóteles al definir lo cómico (Nicola Abbagnano). Solución a la que Kant agregaría la liberación de una tensión resuelta en nada, pues nada tiene que ver con el entendimiento y que por tanto, tiene mucho de absurdo, y que además, alegra con mucha vivacidad (Ídem, Crit. Del Juicio). Lo cómico se presenta casi siempre acompañada de un desdén por atribuir la justa importancia a las cosas —la ironía— y  por la amarga burla dirigida contra algo y alguien —el sarcasmo—. Por último, no menos al caso, Bergson le denota su poder educativo y correctivo (Ídem).

Con la ironía y el sarcasmo como condimentos de lo cómico, encontramos una dosis, no siempre despreciable, de una forma de violencia. Misma que la naciente exégesis de la corrección política, considera como una reprobable e inaceptable agresión y atentado a los derechos más elementales a no ser ofendidos.

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Me resulta esquizoide estar observando un mundo que se llena de voces por un lado exclamando libertad de expresión altamente sarcásticas como a las publicaciones de Charlie Hebdo, y a esas mismas voces, reclamar la censura más tajante ante la más mínima insinuación de cortejo callejero, o al insulto masivo en una contienda de fanaticadas futboleras. Por ofensas religiosas las primeras, y por misóginas y homofóbicas las segundas. Finalmente distintas formas de supuesta discriminación. Read More

FE y FATALISMO / FAITH & FATALISM 

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Este fin de año descubrí un patrón anímico. Más precisamente, un común denominador en las expectativas del Mundo entre las personas que rodean nuestro núcleo familiar, y que se reúne en fiestas decembrinas, que cabe enfatizar, se trata de festividades de tradición especialmente religiosa, cristiana en particular.
La peculiaridad encontrada es “el fatalismo“: una visión pesimista y decadente de nuestra realidad. En realidad no había encontrado el término de fatalismo hasta que lo leí en un texto de Steven Pinker en Edge.org (Human Progress Quantified).
Siendo honesto, quizás tampoco es una casualidad que recurra a las lecturas de Pinker, quién tras escribir The Better Angels of our Nature, resulta ser de las pocas voces que suenan más esperanzadoras de hoy en día, aunque solo sean realistas.
Lo que no debería resultarme tan extraño es que estas voces fatalistas provengan en su mayoría de quienes tienen su esperanza cifrada en un ente perfecto como Dios, y que por lo tanto, lo humano les resulte tan poco esperanzador, e incluso, les provoque mayores desconfianzas que otra cosa.

¿De qué sirve un dios si eso va a significar la desconfianza en nuestra especie?

Ok, es cierto, los humanos nos hemos equivocado mucho y hemos cometido terribles acontecimientos a lo largo de nuestra historia, pero hasta un supuesto padre podría estar orgulloso de lo que su hijo, sin más ayuda que ninguna, ha llegado hasta este punto. Así sea este punto la civilización que tenemos hoy en día, en donde sabemos muchas cosas, y no sabemos muchas más, teniendo en cuenta incluso, que nunca las llegaremos a saber.

Pinker señala:

Una creencia común entre los activistas es que cualquier dato optimista debe ser suprimido para no adormecer a la gente en la complacencia. En su lugar, hay que mantener el calor por lamentos sobre las crisis en curso y regañando a la gente por estar insuficientemente aterrorizada. Desafortunadamente, esto puede conducir a un peligro complementario: el fatalismo. Después de que se nos dice que la pobreza siempre va a existir; y que los dioses castigarán nuestra arrogancia; y la naturaleza se levantará y se vengará de nuestro despojo; y  que el reloj está inexorablemente marcando la hora última de una medianoche de holocausto nuclear y de catástrofe climática… es natural concluir que la resistencia es inútil y deberíamos festejar mientras podamos. La poderosa figura de una gráfica que invita a identificar las fuerzas que están empujando una curva hacia arriba o abajo, nos llevan a empujar aún más en la misma dirección.

Se encuentra así que tener fe, irónicamente, puede significar tener pocas esperanzas en nuestro Mundo, en contraste con quienes pueden tener confianza en que hombres, mujeres, jóvenes, filósofos, artistas y científicos, podrán encontrar la brecha más conveniente para conquistar un futuro más prometedor en este Mundo. Ya que, obvia decir, ese futuro prometedor está garantizado para los creyentes, pero no en este, sino en otro mundo más allá. Lo que me hace pensar, metafóricamente claro, en ese supuesto padre que solo nos ha estado mirando, y como va a recompensar a los esperanzados y optimistas que hacen mucho más por el futuro, que aquellos fatalistas creyentes en una recompensa en otro lugar, desestimando las acciones de los otros.

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26 tablas de un mundo mejor

He aquí las 26 tablas que de verificarse, estarían demostrando que, como dice Steven Pinker, a diferencia de como se percibe, las cosas van mejorando en la civilización. LLego a este punto desde la entrada anterior –Best Era in Human History

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Si les aburren las gráficas, al final de la entrada hay una charla en vídeo con Charles Kenny que también lo explica. (También le haré una entrada independiente).

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26 charts and maps that show the world is getting much, much better

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Best Era in Human History

 ¿Qué significa esto cuando en las noticias todo parece al revés?

En el tenor de otras entradas que he venido publicando inspiradas principalmente por Steven Pinker y su teoría sobre la percepción pesimista de nuestra realidad a pesar de estar viviendo una de las mejores etapas de la humanidad, en términos de violencia, anexo esta más: un corto vídeo que resume las causas probables:

 

El vídeo se encuentra en una entrada por  deDiciembre14, 2014, en Vox. La misma tiene un enlace interesante a otra entrada previa que trata el tema con 25 láminas muy ilustrativas.

 

Dignos indignados

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Todos estamos muy dignos, manifestando indignación -por demás justificada- pero la verdad es que solo uno lo ha dicho con precisión en La Culpa que no se sabe Culpa, donde sin elevarse para señalar a los culpables, reconoce la parte de culpa correspondiente que tenemos todos y cada uno para que el estado de nuestra sociedad esté como está. Hubo quien en cambio, lo puso en términos –maniqueos y simplistas- de los buenos vs los malos, de lo que resultaría consecuente entonces, simplemente saber la proporción de unos y otros para ver qué tan desaventajados están ‘los buenos’. Así, la percepción generalizada de nuestra estancia en este país va a pique en una decadencia marcada y contundente en todo sentido, especialmente moral. De aquí lo especial de la postura en la culpa generalizada, que pudiera ser más fatalista pues los malos somos todos, pero también los buenos. Esta perspectiva responde a una visión que se amplía por ser transversal en el tiempo. En realidad solo está recuperando un sentir del pasado que había expresado Octavio Paz, en un poema. Es decir que entonces son dos cosas: Ni es la primera vez que sucede algo así de terrible, ni el problema es de unos contra otros, sino endémico en la sociedad entera. A diferencia de esto, la percepción que se lee en muchos es que: nuestro país está infectado por malos que crecen en cantidad, provocando cosas cada vez más graves y siniestras a costa de los buenos.

Y bueno, no quiero entrar en los detalles más terribles de quienes entonces, explican todo esto con teorías como la perdida de la fe en dios, o de la liberación hedonista de los sexos que degradan la familia, el libertinaje de la juventud y otras cosas menos quiméricas pero no menos terribles como la revancha social y el llamado a la violencia revolucionaria.

ADVERTENCIA: Advierto que no tengo intenciones: ni de recurrir a un consuelo de tontos por saber que el mal es de muchos, ni de entrar en un conformismo actual por saber que antes era peor, y mucho menos de desmotivar el activismo actual en pro de corregir a nuestro sistema y gobernantes, pero podría ser interesante notar lo siguiente:

Steven Pinker, científico cognitivo y participante activo de la llamada the third culture y the reality club en EDGE, publicó el libro The Better Angels of our Nature en donde demuestra que tendemos a tener una percepción fatalista de nuestra realidad. Esto se parece al argumento que seguramente subyace en la política de nuestro gobierno actual que optó por no hacer énfasis en los problemas de seguridad, para mantener una mejor percepción a que si se pone al centro como primer encomienda. Por la gravedad de lo sucedido, esto no pudo seguir igual, y produjo que entonces se culpe al gobierno de estar subestimando un problema, que incluso ahora se le ha trepado hasta el cuello, o más. Y sin embargo, después de todo, la tesis de Pinker podría ser cierta, y aplicable en nuestro país. Parafraseando la sinopsis del libro: se suele expresar -¿En qué se está convirtiendo este Mundo? y rara vez se pregunte -¿Qué tanto es peor que antes? En su libro muestra que el presente siempre ha sido mejor que el pasado en términos de civilidad. Con la ayuda de más de un centenar de gráficos y mapas, Pinker presenta asombrosamente cómo, en estricto apego a los números y proporciones, el mundo es cada vez un mejor lugar.

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No nos vendría nada mal tener claras nuestras estadísticas propias, y repito, sin el afán de frenar, ni siquiera disminuir, el activismo que se ha desencadenado a raíz de los hechos. Incluso estoy convencido que es este tipo de hacer-conciencia de los acontecimientos que, efectivamente, cada día puede avanzarse hacia un mejor mañana. Lo que no comprendo es que no puedan percibirse las cosas buenas que se han alcanzado, y que se reflejan en la realidad cotidiana. Por ejemplo, que tengamos una república y un federalismo en buen funcionamiento, podría marcar la diferencia entre un crimen de estado y otro, (crímenes al fin). Los hay otros ejemplos muy obvios como la libertad de manifestación, la libertad de expresión, y otros que nos parecen muy poco consoladores pero no menos importantes. Antes sería impensable pensar en una fiscalía especial para investigar a un primer mandatario.

Podría apostar a que algunas gráficas mostrarían que los delitos graves son cometidos por un porcentaje muy menor en la población, y creciente según fueran siendo menos graves. Sería relevante ver como el comportamiento de grupos relativamente pequeños, pueden afectar a todos los demás de una manera tan importante, porque aunque viéramos la proporción pequeña, el grado de daño que infligen puede ser enorme, y aquí pudiera ser más importante quizás, el daño causado por un delito menor, como algunos derivados de la corrupción en los gobiernos o en grandes instituciones privadas, dícese de cuello blanco. Algo como el robo hormiga en los supermercados que puede resultar mucho más letal que los grandes asaltos.

Pero nada de esto lo veremos hasta que tuviéramos esas gráficas, números y proporciones contrastadas entre sí, y especialmente proyectadas transversalmente en el tiempo, en un tipo de investigación como la de Pinker. De hecho, en su estudio puede verse que nuestro país y nuestra zona, se encuentra en un lugar donde el desarrollo civilizatorio es menor que en otros sitios, y por ende más violento. Tal vez en estos momentos, efectivamente se registre un retroceso, como muchos fatalistas anuncian, pero no estaría de más tener estas referencias mas claras.

Admito que no podría aceptar que todo este camino fantástico de luchas revolucionarias, liberaciones, ilustraciones, convenciones, triunfos de la razón y el pensamiento, acaben siendo inculpadas de ser las responsables de la decadencia y no como el sustrato de un mundo cada vez mejor.

Insisto en lo bueno de lo terrible. No estamos en una lucha de los buenos contra los malos.

Percepción de la Violencia: Una historia de barbarie vs. civilidad

Believe it or not—and I know most people do not—violence has been in decline over long stretches of time, and we may be living in the most peaceful time in our species’ existence.

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Así empieza Steven Pinker, cuya bio puede verse aquí , varias de sus conferencias dedicadas a la investigación de una de sus últimas publicaciones: The Better Angels of Our Nature: Why Violence Has Declined. Y aunque parecería que es una campaña contratada por los gobiernos en curso para mejorar su percepción, no lo es.

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Ver y sentir el mundo…

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No obstante a mi particular fascinación por la CIENCIA, a nivel de principiante, encuentro igualmente fascinante el ARTE, en todas sus manifestaciones. Y no sé si esto es una circunstancia natural o creada por mi profesión, donde debo situarme en algún punto entre las ARTES de la edificación, de la psique, de la administración, de la sociología, como también, de las CIENCIAS de la percepción, interpretación, expresión y la creatividad…. ¿Lo dije bien?

¿Los números, las letras o los dibujos? ¿Esfuerzo físico o hablar?… ¿Qué me gusta más? ¿Qué particularidades me implican los números, las letras, los dibujos, el hablar fluido y la habilidad motriz? ¿Que son las áreas del conocimiento sino simples formas de clasificar las capacidades humanas?

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