Sesgo

Combatir al propio sesgo y abrir el diálogo entre sesgos opuestos.

Para que sea posible el diálogo entre gente de opiniones encontradas, deberíamos entender, cada parte, nuestra propia debilidad cognitiva conocida como sesgo.

Considerando que todos tenemos idea de lo que es, lo definiremos sucintamente como la actitud parcial que previene la consideración objetiva de un punto de debate o una situación, y que se conocen varios tipos y particularidades según desde donde se le estudie. Por ejemplo, el sesgo cognitivo de confirmación, que es el más común en las actuales discusiones ya que es la tendencia a investigar o interpretar información de manera que se confirmen preconcepciones.

Si sabemos cómo afecta al interlocutor, comprenderemos también, cómo nos está afectando a nosotros mismos, por lo que entenderemos que muchas descalificaciones de uno a otro, aplican de manera idéntica en sentido contrario.

Una de las principales formas en las que se piensa que se debe combatir es mediante el objetivo y cabal conocimiento de las circunstancias, de manera que la verdad sea claramente demostrada con la razón. Y efectivamente, así lo sería, si, solo si, este conocimiento fuera objetivo y cabalmente accesible por todos, por igual. Pero no es así. Por más que se utilicen argumentaciones lógicas y complejas, habrá, casi siempre, que aceptar que existen áreas borrosas y otras ocultas a nuestro acceso intelectual.

Con esto preconcebido, toda acusación de mentir, señalar falacias o ignorancia, se manifiestan como un sesgo también, además de parecer ínfulas de superioridad.

Pero entonces, qué hacer. Parece difícil, pero lo pertinente cuando lo primero qué se sabe es que ambas partes estarán en circunstancias similares de conocimiento, es empezar por conceder la razón al otro, permitiendo que la evolución de la discusión vaya decantándose en los puntos donde se tienen las certezas. Sócrates lo supo desde que inventó su dialéctica, utilizando las preguntas como medio para conducir el conocimiento desde el razonamiento propio del interlocutor.

Casi por lo general, toda circunstancia tiene pros y contras, especialmente cuando hay diversas formas de considerarlas. Por lo que unas decisiones nos parecerán acertadas o equivocadas según las ideas preconcebidas (sesgos) sin que, en realidad, tengan mucha relevancia las circunstancias propias de la decisión. El posicionamiento viene ya predispuesto. Las causas del sesgo son profundas, por lo que no serán resueltas mediante argumentaciones que se mantengan en alguno de sus efectos en la periferia. Lo que quiero decir es…

¿Para qué discutir los pormenores de cualquier circunstancia si las verdaderas razones están siempre en lo profundo de la convicción existencial?

Decir lo que resulta obvio, es que todo lo que ha conformado las ideas más profundas de nuestro ser, regirán sobre nuestra postura ante toda circunstancia. Para un ferviente religioso todo lo que implique una alineación con los valores de su fe, será lo bueno, y todo lo que no, será lo malo. Y así, con los temas filosóficos, políticos, económicos y sociales de nuestra existencia.

La Prisa

Entra también otro factor acentuado por el ritmo de nuestros tiempos: la prisa por la conclusión. Se cree que cada discusión debe ser terminada con conclusiones definitivas. Aquí cabe recordar el adagio del que ríe al último ríe mejor. Solo que ¿cuándo es el último momento?

Bueno, pues, eso puede ser nunca, pero casi siempre, la demostración de lo acertado o equivocado de una decisión, llega en algún momento en el futuro de la discusión mediante algún hecho que se consuma. Nada se pierde con decir: ya veremos. Y posteriormente se podrá decir: te lo dije (aunque sea muy chocante). O quizás, sí sé es honesto: tenías razón.

El sistema, u orden social, político y económico imperante en un tiempo histórico, configura la lógica imperante. Este es el sesgo primordial. Estamos atrapados en el molde que nos da forma irremediablemente. En palabras del personaje Fray Guglielmo da Baskerville en El Nombre de la Rosa de Umberto Eco:

«Hacéis, y sabéis por qué hacéis; pero no sabéis por qué sabéis que sabéis lo que hacéis.«

Y sus variaciones pertinentes…

«Hacéis, y sabéis por qué hacéis; pero no sabéis por qué sabéis que sabéis el por qué lo hacéis.» o «Hacéis, y sabéis por qué hacéis; pero no sabéis por qué sabéis que sabéis el por qué lo sabéis.»

No es hasta que sabéis que sabéis (hacer conciencia) que será posible hackear el sesgo. Esto sería como en Inception de Christopher Nolan, traducida como El Origen, pues es un viaje a la profundidad original del ser; su convicción; su pensamiento; hasta su inconsciente. Aquí estará su lógica fundamental.

Los campos donde se manifiesta esto con mayor frecuencia y mejor conocidos son la religión, la política y el futbol. Por ejemplo, en las discusiones sobre política, cuando un nuevo régimen entra en vigor y toma decisiones nuevas y diferentes a los anteriores, o a las propuestas por los adversarios políticos, suelen lloverle las críticas y elevarse la confrontación. Todas están justificadas porque vienen de sus ideas fundamentales, donde la lógica es congruente; AA provienen de A y A. Sin embargo, el nuevo régimen no busca AA, por lo que sus premisas no serán A y A. Lo que difiere es el objetivo, y el objetivo está compuesto por las ideas originales, B y B.

Puntualicemos que en la supuesta democracia en la que vivimos, no importa si unos tienen la razón, lo que importa es que haya consenso mayoritario, puesto que se sabe que la razón puede ser relativa a estas lógicas fundamentales diferentes de las que hemos hablado, y que los pensadores de la democracia han solucionado de esta forma.

Por más que una minoría se jacte de la verdad, deberá someterse a la voluntad democrática de la mayoría.

Para continuar con la parábola de inception con ese viaje al origen en el inconsciente, pasando por un subconsciente[i] superficial, de nuestros sesgos cognitivos, podemos intentar hacer una escala de niveles, como en la película, tratando de ir bajando hasta la parte más profunda y difícil de hackear[ii].

Aquí se han puesto en una tabla sobre la icónica imagen del iceberg de la consciencia y la inconsciencia, de manera que se corresponden las ideas con los niveles de consciencia o inconsciencia. Son dos columnas porque se quieren representar las ideas de dos posiciónes: la conservadora y la progresista.

Según este esquema, para lograr convencer los de la primera columna a los de la tercera, se requiere llegar a las ideas profundas en el renglón de la inconsciencia y cambiar las ideas humanistas sociales, por las ideas liberales. Y viceversa, para quienes tienen ideas de la tercera columna, requerirían bajar hasta el renglón de la inconsciencia y cambiar las ideas liberales por las ideas humanistas sociales. Se supondría que, al hacer cambios en estas profundidades, los cambios en los niveles subsecuentes hacia arriba —hacia la conciencia— serían cada vez más fáciles de hacerse.

Aveces, parece fútil e intranscendente enfrascarse en una discusión de ideas diferentes, cuando sabemos que mientras no se cambien las del fondo, no se logrará casi nada. ¿Será esto el cambio de consciencia que se ha sugerido?

Sirva todo esto para hacer una confesión y una celebración. Por un lado confesar que en lo particular, yo fui durante mucho tiempo una persona conformada como el molde del sistema lo quiso. Y la celebración de que, finalmente en mis 50s, me he salido del molde. He hackeado la profundidad del inconsciente ideologico del sesgo. Y este blog es una bitácora que lo registra, aveces no sin vergüenza, lo admito.

[i] Subconsciente e inconsciente para algunas posturas significan lo mismo, pero por efectos de niveles de profundidad he tomado la idea de considerar el subconsciente como un nivel intermedio, más superficial, entre la consciencia y el inconsciente.


[ii] Hackear como analogía de hacer cambios en el código digital furtivamente.

Cómo me explico

La siguiente es una respuesta a la cándida recomendación de un entrañable amigo para ver el video de un conocido economista de los medios hegemónicos, cuyo discurso anti 4T es muy reconocido. Supongo que pretendía convertirme o exorcizarme, pero mejor me lo he tomado bien y le he dado mi primera impresión… 
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La inteligencia en los tiempos de la astucia

Mi hijo, como todo joven rebelde e idealista, ve con desconfianza que su padre esté perfectamente insertado dentro de la maquinaria capitalista, sin reparo alguno.

Hablando en términos políticos…

…entre mis amigos de antaño me siento como el miembro más a la izquierda. En cambio, entre los compañeros del trabajo y algunos grupos de amigos nuevos, siento que me consideran de derecha. Esto me pone en una posición personalmente incómoda, pues ni en uno ni en otro ámbito quisiera enemistarme con gente que aprecio, o complicarme la vida y perderme de oportunidades en la competencia del mercado profesional. Finalmente, en la presente situación del país y del mundo, pareciera que nos vemos más comprometidos a adoptar una posición — con tintes de bandos combativos — que en otros tiempos. Hay quienes siempre han estado en este menester de la política por gusto o trabajo, pero para quienes no estábamos directamente imbuidos en ella, solo se nos presentaba en épocas electorales, y, o de coyuntura. Hoy en día pareciera que la política define nuestro primer plano ante el mundo y ante todos lo demás. Las relaciones, como nunca lo había visto, se ven pasadas por un primer filtro político para casi cualquier asunto, y no sé si ha llegado al extremo de, por ejemplo; que en una oferta de trabajo se requiera de una militancia partidista.

Si hasta aquí me es relevante la imagen que perciben de mi los demás, la que le doy a mí propio hijo es más que incomoda e inquietante, pues como todo buen joven rebelde e idealista, ve con decepción que su padre está perfectamente insertado dentro de la maquinaria capitalista, sin reparo alguno.

Cuando le digo que comparto sus ideales, no me cree, y claro que tiene razón. Cómo es posible que alguien con ideas de izquierda no se dé cuenta del daño que su hacer cotidiano le hace a las causas y principios de un pensamiento de izquierda. Por ello es que hago este esfuerzo por definirle mis pensamientos.

Esta situación suele parecer una especie de ambigüedad que también pudiera confundirse con hipocresía por las conveniencias y los contextos; una especie de mimetización con el entorno inmediato, y que no es un problema solo mío.

Tal vez, por la contraposición entre izquierda y derecha, lo lógico sería pensar que se trata de una postura de centro. Y es aquí donde el análisis de lo que significan los conceptos de izquierda y derecha son importantes para saber también, dónde y qué es, un centro entre ellos. Read More

Luis Barragán; ¿arquitecto o diamante?

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Las críticas que ha generado Jill Magid, artista conceptual estadunidense, por su popuesta de proyecto al Sn Francisco Institute, de repatriar el archivo Barragán poseído y resguardado sin mucha exposición, por Vitra en Suiza, son increíbles. Lo controversial de su idea es la moneda con la que propone realizar la operación: un diamante hecho de las cenizas exhumadas del arquitecto. Véanse, entre otras, las historias completas en el artículo del New Yorker, y un par de reacciones: en Arquine y de Juan Villoro.

[Se suma el artículo de Cuahutémoc Medina, curador de del MUAC con el que estoy de acuerdo.]

La controversia se suscita entre los valores dispares que se les suele otorgar a cada uno de los ámbitos a los que pertenecen; uno es el de la arquitectura, donde Barragán representa una de las obras y legados al campo más sublimes y valorados por el estatus quo cultural, y por el otro lado, el ámbito simbólico de las joyas que a veces también es considerado como materialista, elitista, y hasta superfluo. Especialmente los diamantes en sortija.

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¿Cómo es posible equiparar a una persona de tan grandes valores con un vil diamante? ¿cómo es posible equiparar una joya con un ser humano, para empezar? ¿Quién se creen que son estas personas que creen tener el derecho de transformar una persona en una cosa?… y otras exclamaciones (sin sentido) parecidas.

Es relevante notar que la elevada dosis de romanticismo es patente tanto de uno como en el otro. Empezando por el hecho simbólico de intentar depositar un significado muy poderoso a través de un objeto, y el cursi absurdo del otro lado de creer que ahí está la persona «Luis Barragán» en lugar de, solo y puramente, una piedra que simbolizaría su legado documental. En la intención se generó la controversia, pues se intenta intercambiar en equilibrio: restos de una persona por unos restos documentales.

Mientras algunos lo podrán considerar una especie de sacrilegio, otros lo podrán considerar como un especie de ritual, o conmemoración fantástica. Cómo happening está fabuloso. Pero la cosa nos da mucho que reflexionar, como por ejemplo en los puntos en los que algunos lo consideran ofensivo socialmente hablando, ya que suponen que en una escala de valores socio económicos, Barragán representa austeridad arquitectónica, y un diamante representa un exceso (lujo) innecesario en nuestra desequilibrada sociedad. En realidad, Barragán era más un místico que un activista social. Su arquitectura no era exactamente barata y dirigida a solucionar problemas de justicia social. Aquí vemos una, equivoca, asociación entre austeridad estética y conciencia social.

Esto no hace menos lo sublime de la obra, intención y significado del legado de Barragán. Pero no confundamos la magnesia con la gimnasia.

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Aún no ha nacido el hombre del futuro

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HELSINKI LIBRARY / 2012 XEFIROTARCH / HERNAN DIAZ ALONSO

 

No solo en la ciencia ficción la humanidad ha estado a la espera de la llegada del hombre del futuro. Se le prevén tanto virtudes como defectos, según sea la visión utópica o distópica que se tenga. Algunas son más realistas y otras menos creíbles pero fundamentadas como los vaticinios de Ray Kurzweil, científico tecnólogo que ha postulado la cercana ‘singularidad tecnológica‘, en donde máquina y humano se estarían fusionando en el siguiente paso evolutivo del hombre.

Es muy drástico esperar que mañana naciera el primer humano predeterminado geneticamente, como se supone en la cinta GATACA, pero hay otras cosas mucho menos drásticas que tampoco se han dado, como por ejemplo, aún no ha nacido el primer hombre en el espacio.

Pero sin irnos tan lejos; aún no ha nacido la primera persona que no haya aprendido a escribir y dibujar con la técnica tradicional del lápiz. Misma que se describe como cualquier forma que consiste en manipular entre los dedos de la mano un instrumento parecido al lápiz como los gises, los crayones, los pinceles, plumas, etc, para pigmentar con su punta sobre una superficie plana, ya sea papel u otra cualquiera como una pared o pizarrón por ejemplo, y registrar un grafismo.

Desde su aparición, el escribir y dibujar han pasado por una evolución tecnológica que a pesar de consistir en infinitud de instrumentos y sustancias (grafitos, tintas, etc), nunca se han apartado de esta característica en donde el artilugio ‘tipo lápiz‘ se convierte en una extensión corporal, como sucede con toda tecnología (como la raqueta y el tenista).

La destreza física que tiene el humano en sus manos, no ha encontrado nunca competencia ergonómica y antropométrica alguna; ni con otras partes del cuerpo, ni con otra forma del instrumento, que con un delgado artificio de consistencias, pesos, y formas que solo varían levemente dentro de rangos muy pequeños.

Ya se estará observando que hoy en día contamos con una técnica paralela muy distinta: la digital, pero aún así; no ha nacido la primera persona que no haya aprendido a escribir y dibujar con la técnica tradicional del lápiz.

A pesar de que se nos asegura que hoy en día los bebés manejan los gadgets (dispositivos electrónicos) mejor que sus padres, a la hora del aprendizaje, tanto en casa como en la escuela, a escribir y a dibujar, se recurre a la técnica tradicional del lápiz, ya sea con gises, crayones, etc. Pero, no se nace escribiendo ni dibujando, por lo que vale precisar que la frase realmente adecuada es: aún no ‘se hace’ la primera persona que no haya aprendido a escribir y dibujar con la técnica tradicional del lápiz.

El genio no nace, se hace, reza el dicho por demás cierto y evidente en muchos casos aunque pareciera que no en todos. ¿Cómo ‘se haría’ la persona que aprendiera por otra vía, como la digital, única alternativa que me viene a la mente para aprender a escribir y dibujar?… esa es la cuestión, y permanece incógnita, pues aún no se sabe de caso semejante.

Y quizás nunca nazca, o más bien dicho, nunca se haga esa persona, pues es más factible que antes de que eso ocurra, serán las técnicas digitales las que adopten las formas ergonómicas y antropométricas de las tradicionales. Ya lo estamos viendo con los punteros tipo lápiz sobre tabletas y pantallas touchscreen, donde incluso, con los dedos es posible dibujar.

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Tradición vs Innovación

Lejos de considerar ‘lo tradicional‘ como viejo, caduco o superado, la técnica del lápiz a la que me he referido como tradicional, contiene virtudes insoslayables. Al menos hasta el momento, y nunca ha sido mi intención demeritar en lo más mínimo su valor. Esta técnica, como lo repiten sus defensores hasta el cansancio, supone implicaciones neurológicas muy importantes haciendo que en los procesos de escritura, y especialmente del dibujo, la conjunción de: mente-mano-lápiz-croquis se convierten en un poderoso mecanismo creativo sin parangón.

Más sin embargo, como sucede en tantos aspectos, justo como en el caso del libro y el ebook, la sociedad se escinde en una especie de confrontación entre conservadores y liberales. Sería ingenuo pensar que esta tensión que somete a la cultura a un proceso de selección similar a la natural, sea perfecta y que siempre sea justa y sabia, por lo que seguramente se han perdido muchas cosas valiosas de ambos lados. No obstante, sin ser tan idealistas, podemos decir que deja un balance positivo. En una lectura simplista podría pensarse de conservadores y liberales que por definición, mientras los primeros cierran filas, los segundos tratan de abrirlas. Y sin irnos a los extremos de los fundamentalistas del lápiz, ni del de los geeks, se matizan los conservadores en ‘regular‘ y los liberales en ‘alternar‘. Los primeros en regular ‘cuando‘ es el momento de incorporar técnicas digitales y también ‘cuanto’, pues piensan que la técnica del lápiz es fundamental y no debe distraerse con otras hasta que sea inoculada primero, y por completo. Mientras que los otros, lejos de pretender sustituir una por otra, proponen alternar, combinar, ‘paralelar’ ambas vías, pues acorde a la libertad que profesan, tratan de abrir opciones, alternativas y paralelismos, en un sumar simultaneidad y evitar restricciones.

Este liberalismo en diseño corresponde al efecto ‘creativo’ de ‘pensar fuera de la caja’.

El Medio Auto Transforma

¿Qué diría Marshall McLujan de esta disertación? Si atendemos su lema: ‘El medio es el mensaje‘, estaríamos justo ante la posibilidad de considerar al mismo ‘instrumento’, es decir -el medio- como el vehículo esencial del diseño, como en el artículo de God is in the Process. Pero más que pensarlo así, y yendo más a fondo en lo que McLujan quiso decir, es entender lo más significativo de todo medio tecnológico: te transforma; Nos diseñamos diseñando.

(Jason Silva lo explica aquí de manera emotiva).

El medio (tecnología) transforma y cambia la manera de pensar. Esto se ilustra con la frase: Para quien tiene un martillo todo le es clavo. El recurso determina en gran medida el resultado. Así ha sido explorado por investigadores (Zafer Bilda, , John S. Gero, Terry Purcell, y Jiang Lu) en donde experimentalmente se limitó a un recurso por grupo de trabajo. El cometido era generar ideas de diseño arquitectónico, o sea: imaginar soluciones. Y los recursos que podían utilizar por grupo eran; las palabras (verbal) a uno de los grupos, los escritos (textual) a otro, dibujos a lápiz (gráfico) al tercero, y computadoras (digital) al cuarto. El recurso debía ser exclusivo, sin combinarse, por lo que tres de ellos debían incluso evitar el hablar entre sí, pues ese era el recurso exclusivo de otro grupo.

Las conclusiones arrojaron para empezar, que el más prolífico fue el verbal: no por casualidad, el medio más efectivo para la generación cuantitativa de ideas es la interacción verbal. Sin embargo, las conclusiones cualitativas arrojaron una diversidad correspondiente al recurso utilizado sin que cualitativamente se pueda determinar una superioridad o inferioridad entre ellos. El nodo relevante aquí es la diferente aproximación al diseño según el recurso del que se disponga.

Efectivamente, así como existe una condición neurológica en la técnica mente-mano-lápiz-croquis, lo existe entonces también para todas incluyendo la condición mente-interfaz-software-esquema digital. (Aquí el esquema digital equivale al croquis). No existe razón alguna para concluir que la condición neurologica se forme exclusivamente de una forma y por el contrario, es demostrable que se desarrollan condiciones neurologicas para toda interacción del hombre y la tecnología. Lo que resulta evidente es que: ‘es diferente‘, y con esto tampoco significa que una sea superior o inferior, solo diferente. Luego entonces tenemos otro medio, otra opción.

Tenemos en la digital otra opción tan valida como la primera; la tradicional, ¿qué hacemos ahora? ¿La fomentamos o la relegamos? La diferencia parece ser ergonómica, antropométrica y por lo tanto kinestésica, pues mientras en la técnica del lápiz se implican habilidades corporales, en las manos, como sucede con los artistas, escultores y pintores, en las técnicas digitales se prescinde de ellas, pero se sustituyen por otras que pueden ser solo intelectuales, como la matemática y la racional, sin que esto signifique que tengan menos potencial artístico, pues lo principal deviene de la mente. Así se termina por implicarse una aproximación ‘distinta’ al diseño, y no un obstáculo o distracción para este.

El Lenguaje es el Medio

Con todo esto, vemos que es el lenguaje el medio, o tecnología primordial en la generación de ideas, o imágenes en nuestra mente. El lenguaje, según los lingüistas, conforma la manera de pensar, y por ello las culturas están determinadas por el idioma del grupo. El lenguaje se nos brinda en dos formas; lectura/escritura y discurso. En uno de estos, en la lectura/escritura se despliega otro layer o capa tecnológica a su vez, de dos vertientes gráficas: textos y dibujos (el dibujo es un lenguaje). Por lo tanto, este idioma transforma al artífice también pues es otra manera de pensar. A su vez, esta otra manera de pensar, tiene hoy otra capa con dos posibilidades de hacerse, implicándose dos formas distintas de pensar el diseño, como si fueran dos idiomas distintos hablando de lo mismo. Cada uno tiene sus peculiaridades.

Para quien tiene un compás todo le son círculos 

Para ejemplificar todo esto podríamos recurrir a lo visto históricamente con cada incursión tecnológica, y así como con la ilustración del martillo, diríamos que al inventarse el lápiz, para quien lo tenía, todo le eran planas que rayar. Al contar con un recurso tecnológico, el artífice procede a usarlo para llegar a sus soluciones. Cuando obtuvo el compás, todo lo resolvió incluyendo círculos. Así sucesivamente hasta que ahora en turno está la computadora. Sin embargo, es obvio decir que aquí no ha acabado este viaje.

Podríamos decir que apenas comienza y al parecer no todos lo están viendo.

Decir que la computadora es otro recurso tecnológico, realmente está empezando a resultar muy impreciso y precario, pues para ser exactos, la computadora es solo la plataforma, de otras plataformas, para otras herramientas, que son los programas diseñados para tareas específicas. Encontramos una sucesión de layers o capas tecnológicas que van desde la aplicación (programa) utilizada para un diseño, hasta el lenguaje –la técnica primordial– pasando por el ordenador y sus periféricos.

La evolución digital ha resultado vertiginosa. Durante un tiempo, sus herramientas se enfocaron en lo cuantitativo de la mera productividad con programas como el Autocad, sin embargo la evolución digital ha alcanzado ya la esfera cualitativa de la creatividad. Eso sin contar que el ingenio humano ya era capaz de utilizar creativamente las aplicaciones aunque no estuvieran enfocadas a la creación, sino a la producción. Desde aquí que se ha visto como este recurso ha transformado tanto a los efectos en el diseño como a los diseñadores mismos.

Sin embargo, como no ha nacido la persona que no haya aprendido a escribir y dibujar con la técnica tradicional del lápiz, se sabe que todos los artífices, famosos o no, laureados o no, utilizan una combinación o secuencia de estas técnicas en donde el lápiz precede el proceso, aunque la mayor parte se desarrolle posteriormente de manera digital.

¿Habrá nacido ya el arquitecto que NO haya aprendido a dibujar con la técnica tradicional del lápiz? (ver sig. entrada)

La historia de la arquitecta Zaha Hadid, pionera en recursos digitales es un caso de cómo los programas transformaron la manera de pensar el diseño desde su concepto, mientras que Frank Gehry muestra cómo el trabajo escultórico y manual con maquetas es otra forma de pensar el diseño que posteriormente se concreta gracias a medios digitales.

Todo esto exhibe en buena medida la idea que condena los afectos plásticos del diseñador por lo que se siente capaz de hacer y a desdeñar lo que no se siente capaz de hacer.

Lo que las posibilidades digitales han empezado a traer consigo van desde didácticas, al presentarse con visualizaciones cada vez más claras, hasta progresivas, por llamar de una forma esta posibilidad de manipular los diseños en formas cada vez más versátiles y potenciales. (Algo a lo que entre otros adjetivos han denominado como design by data , o diseño computacional, y que incluye cosas como el diseño paramétrico).

Si tiene posibilidades didácticas como progresivas ¿por qué no fomentarlas desde el inicio a los iniciados? Tampoco se trata de eliminar el lápiz. Si vemos con cuidado… ya está sucediendo. Los diseñadores han empezado a ‘diseñar’ digitalmente.

Conservadores vs Liberales en la Academia

Aunque parece una categoría política, las posiciones conservadoras o liberales lo son principalmente culturales. Las tensiones entre las fuerzas de cambio versus la resistencia han moldeado las culturas desde siempre. La labor de los conservadores tiene sin duda su valor consistente en salvaguardar lo valioso de la sociedad, como lo exitoso, ya sean costumbres o lo que sea. Para esto, aunque quizá no sea por gusto, es un hecho que se ven obligados a recurrir a las restricciones. Es decir, a prohibir para mantener bajo control las posibles transgresiones. Las transgresiones derivan en castigos y así se termina en cultura punitiva. Por el otro lado, los liberales no sólo creen más en el sano albedrío, sino que además desconfían en gran medida de la capacidad de la prohibición para conseguir sus cometidos. Implican una confianza en las personas al considerarlas un ser capaz de tomar sus decisiones de manera individual sin una imposición autoritaria.

En la academia los hay ambos, ¿qué postura sería más adecuada en el claustro académico? ¿Prohibir o Permitir? ¿Aplazar o Precipitar? Me inclino por liberar.

Drawing a scale of conservative versus liberal.

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Noah y las redes sociales

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Suelo pensar que son exageradas y tendenciosas las críticas sobre las redes sociales. Creo que son como muchas cosas, útiles o perjudiciales según sea la forma en que cada quién les use. No obstante, sin tener la intención de causar alarma, me parece que no está de más darle una reflexión y en estos cortometrajes se hace el planteamiento de manera ingeniosa, especialmente en este primero, por Patrick Cederberg y Walter Woodman para el festival de Toronto TIF en 2014, Noah:

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Vía RopeOfSilicon

 Muchas otros cortos en internet, como The Antisocial Network…  Read More

Futura Biblioteca para el 2114

Future Library, Katie Paterson from Katie Paterson on Vimeo.

Si la comida lenta y la moda lenta eran respuestas a McDonalds y Forever 21, tal vez este libro es una respuesta a la Internet: Cada palabra dentro de ella no será visto por 100 años.

La futura biblioteca, es un proyecto de arte con sede en Noruega, es la plantación de 1.000 árboles jóvenes abetos en un bosque a las afueras de Oslo este año. Cada año, un autor contribuirá texto que va directamente a una cápsula del tiempo en la biblioteca de Oslo, sin leer. En 2114, los árboles y el texto finalmente se convertirán en un libro.

«La idea de plantar árboles para imprimir libros surgieron de mí a través de hacer una conexión con anillos de los árboles a los capítulos – la naturaleza material de papel, pulpa, y los libros, e imaginar los pensamientos del escritor e infundir a sí mismos el devenir de los árboles»

Dice artista Katie Paterson, que creó el proyecto.

Ya que es muy posible que no existirán los libros hechos de árboles en 100 años, el proyecto también incluye una prensa de impresión, junto con lecciones periódicas en las próximas décadas por lo que cada generación todavía sabe cómo usarlo. Una pequeña habitación en la Biblioteca Oslo celebrará los textos, lo que permite a la gente a sentarse cerca y leer los títulos, pero nada más. Se hace de árboles despejadas del bosque para plantar los árboles jóvenes – aún así, al menos en principio, que contiene el aroma de los árboles.
«El ambiente es clave en nuestro diseño, con el objetivo de crear una sensación de quietud, tranquilidad, un espacio contemplativo que un permiten que la imaginación viaje al bosque, los árboles, la escritura, el tiempo profundo, las conexiones invisibles, el misterio, «

Y a pesar de la tala de un bosque podría no parecer muy respetuosos del medio ambiente, el proyecto va a proteger un área que de otra manera se ser aclarado mucho antes – y lo más importante, es un recordatorio de que nuestras decisiones ahora pueden afectar claramente a las personas dentro de un siglo.

«En su esencia, Futuro Biblioteca tiene la esperanza – que cree que habrá un bosque, un libro y un lector en 100 años. Las opciones de esta generación se forma a los siglos por venir, tal vez en una forma sin precedentes.«

El primer texto, de Margaret Atwood, será aportado este año.

 

Traducido de FastCoExist