El Mundo sin Capitalismo

Geometrías y su deconstrucción

Nos encanta nuestro mundo capitalista

No podemos negarlo. Aún en la divergencia ideológica hay cosas del capitalismo que si desaparecieran de golpe extrañaríamos en demasía. Es normal, pues estamos inmersos en él. Quizás solamente las generaciones demasiado jóvenes pudieran tolerar su desaparición. Lo sabemos representado en Las Vegas como su imagen más icónica. Llena de luces y espectaculares, rascacielos, edificaciones monumentales, etc. Noches llenas de diversión por las calles, tiendas por todos lados en donde conseguir todo lo que se pueda ocurrir; anaqueles en el supermercado con más opciones por artículo de los que puedo experimentar en una vida. Boletos de avión para viajar a cualquier lugar del mundo, y, sobre todo, la ilusión de poder hacerlo. Lo más importante… la ilusión de la probabilidad de llegar a ser un día un multimillonario que pueda tener hasta una isla propia.

Branko Milanovic en su libro, Capitalism, Alone: The Future of the System That Rules the World escribe: “La dominación del capitalismo como la mejor, o más bien la única, forma de organizar la producción y la distribución parece absoluta, que con los sistemas feudales demolidos, y las batallas ideológicas entre fascismo y comunismo resueltas, quedó como un claro ganador.” Read More

Batalla perdida, o misión cumplida

Hay que ver la cantidad y cualidad de vicisitudes suscitadas en un breve lapso trabajando en una obra con tiempos apresurados. Los errores versus los horrores, de atención unos y de personalidad otros, que mantienen o expulsan a un miembro, que cuando menos era entusiasta.

No voy a mentir, soy responsable, consciente e inconsciente, tanto de esos errores como de los horrores, pero tampoco he de sentirme el Judas o que fue como mi Waterloo.

Todo parece indicar que lo que fue un error, consciente y de personalidad, fue el haberme tomado como términos de contratación, únicos y definitivos, los términos verbales expuestos por el director general de la empresa que me solicitó personalmente. Pensé que se justificaba hacerlo, consciente y vehementemente, pues eso era la razón por la que el trabajo me atrajo, y por las que acepté el compromiso del puesto a ocupar.

Verbalmente recuerdo que tales términos fueron estos:

Necesitamos a alguien con la capacidad de dar soluciones con sentido y buen gusto arquitectónico, impromtu e in situ’. (En sitio y el momento).

Y así me dispuse, sin prever que tal cosa resultaría problemática con las piezas que estaban encargadas del diseño a priori en el equipo, pero sobretodo con el franco, brutal e irremediable encontronazo de trenes que los egos y las personalidades estaban por detonar.

Se manifestaron diversas cosas antagónicamente:  Read More