El sexo en la historia; homofobia y honestidad

La homosexualidad se reconoce hoy como un fenómeno real, actual e históricamente presente en la humanidad… Lo que ha sucedido es que este gráfico siempre había estado incompleto… veamos el resto y descúbranse a los farsantes.

Es francamente insólito. Me sorprende de sobre manera. La homofobia se comprueba en una inconsciente hipocresía moral. Es cuestión de lógica elemental, donde la contradicción desenmascara la falsa convicción del individuo que asegura ser congruente en su pensar. 

En la discusión sobre los matrimonios gay y su derecho a la adopción, dicen los detractores no tener nada contra la homosexualidad en sí, ni contra la unión entre ellos. Dicen que pueden aceptarlos como iguales, especialmente ante la ley. De hecho, en la cotidianidad son capaces de tolerar, convivir y hasta hacer amistad con ellos. Pero cuando se involucra un tercero, por ejemplo al adquirir el derecho de adopción y crianza de un infante, la reprobación es absoluta.

Si todo lo anterior fuera su honesto pensamiento acerca de la homosexualidad ¿Qué abominable riesgo correría entonces un infante con padres, o madres, homosexuales?

La verdad es diferente. La verdad es que no se acepta como algo bueno, sino como algo malo. Le consideran una abominación anti-natura. Una desviación de lo normal, o sea, una anormalidad. Una perversión sicológica y por último, un pecado. Le consideran como  un mal inevitable en la cotidianidad. Sin embargo, como buenos samaritanos, no lo deben sentir y expresar de esta manera, sino en cambio, se les debe tener compasión y aceptación por ser resultado de una patología sicológica, u ovejas descarriadas, con la necesidad de ayuda e integración social (al rebaño). Más no como sujetos a derechos que les permitan afectar (infectar) a los infantes que pudiesen llegar a adoptar. Ya que, toda esa malignidad, contra natura y non santa, pudiera inculcarse y engendrarse en inocentes víctimas.

No es cierto que les consideren normales e iguales. Su patrón de lo normal para aspirar la igualdad se estrecha a lo que les fue adoctrinado por su tradición familiar, donde la religión figura como la directriz moral, en la mayoría de los casos.

Si en realidad consideraran a las personas homosexuales como seres humanos iguales, podrían ver eso… que son personas iguales a todas las demás, y que por ende tendrían las mismas habilidades y deficiencias para la crianza de un hijo. La misma propensión a enfermedades biológicas y sicológicas que todas las demás. Las mismas responsabilidades y obligaciones ante la ley y la sociedad como todos los demás.

La orientación sexual hetera, y el esquema de familia ortodoxa, donde la pareja de padres son hombre y mujer, son para ellos el marco in-transgredible que delimita la decencia, la cordura y lo único bueno.

Resulta  insólito, sobre todo cuando la historia es tan clara. Es evidente que, siendo la homosexualidad una realidad tabú en la sociedad, por no decir mal vista, tachada y despreciada, haya tenido que encontrar una forma subterránea de existir, en lo oculto, lo secreto, lo indecible e indemostrable. Así, para el heterosexual podría pasar casi desapercibido en su realidad cotidiana, si no es porque la punta del iceberg se evidencia.

Y generalmente, es cuando el secreto no puede ser ocultado por alguna razón, por ejemplo cuando ebrio, el homosexual se desenmascara en una declaración de amor. Es entonces que el homosexual, es visto como una perversión evidente, ya que además de homosexual (considerada como una perversión de por sí), el individuo es un borracho.

 Como en toda circunstancia discriminatoria ¿Será ignorancia?

La homosexualidad se reconoce hoy como un fenómeno real, actual e históricamente presente en la humanidad. Sin embargo, en la vida cotidiana, debido a su señalamiento, se avizora solo como una punta de iceberg, manteniendo su mayor volumen oculto por debajo de la superficie. Suele suceder que la parte que se hace visible se descubre por acompañarse de otros escandalosos motivos, como por ejemplo el alcoholismo o la prostitución. Esto da pie a una lógica elementaloide de asociar por default la homosexualidad con los vicios. Otro lamentable fenómeno que hace fuerte resonancia social (escándalo), es la pederastia homosexual. En automático se generaliza la homosexualidad con las perversiones, todas.

Esta chata comprensión de la realidad no percibe que tales tristes y lamentables situaciones son las “cosas malas” que se desvelan de una realidad subyacente y oculta en el secreto, donde hay también muchos individuos tanto virtuosos como no virtuosos, exactamente del mismo modo y proporción en el que existen en el mundo entero, con heterosexuales y homosexuales. La pederastía no es exclusiva de la homosexualidad, como no lo son el alcoholismo, drogadicción y demás problemas sociales de la humanidad.

Existen individuos decentes y virtuosos tanto homosexuales como heterosexuales como los hay viles, mal-educados y criminales. La homosexualidad es solo una íntima condición humana que no conlleva implicaciones morales. Y especificarlo así resulta ofensivo. Lo correcto es decir que la orientación sexual no conlleva implicación moral alguna.

Con esto, se entiende entonces que para adoptar, criar y educar a otro ser humano, habrá que considerar las capacidades morales, físicas y económicas de los padres. No sus orientaciones sexuales. En mi opinión, el marco de la decencia y la normalidad debiere enfocarse a los valores y ampliar su concepto de familia.

La necedad es considerar una orientación sexual como -desviación -enfermedad sicológica –anti natural y perversión (sin mencionar –pecaminoso)- cuando es solo el impulso interior de sentir afecto, amor romántico y deseo sexual por otro individuo del mismo sexo. Y que muchas veces se reduce a resultar repulsivo por el sexo homosexual masculino que incluye prácticas consideradas como poco higiénicas. Así también, en la relación sexual hetera, el sexo anal es condenado por los más conservadores, pero muy practicada sin mayores reproches y discriminaciones de la mayoría.

Pensé que por fin tendríamos el gráfico completo, sin embargo, a pesar de representarse el gráfico historicamente mucho más completo, a continuación se ha ocultado la realidad homosexual nuevamente bajo el velo de la prudencia:

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